miércoles, junio 11, 2008

Ómicron, Conclusiones

La salida al mercado de cualquier editorial nueva que se dedique a esto de la ciencia ficción es siempre recibida por el aficionado con una mezcla de curiosidad y alborozo. Cuando hace ya un tiempo Ómicron inició su andadura salude en este blog su nacimiento y me quede a la espera para ver como era su evolución.
Bueno, a día de hoy, es posible ya llegar a algunas conclusiones que, como todo en la vida, no dejan de ser provisionales, siempre pendientes de posibles virajes de la colección.
El aspecto, digamos, estrictamente material de Ómicron es casi impecable, acogido al formato de tapa blanda y tamaño destacable, que también utilizan la Factoría, Nova o Minotauro, sus libros no desentonan en cuanto a calidad con los de cualquier otra colección de género o no. Las portadas son, como tan a menudo ocurre con este tema, terreno de debates. Bastante discretas para lo que es este mundillo, aunque algunas derrapen hacia el "pulp", en general, se las puede calificar dentro del buen gusto.
El interior de los libros es también correcto, sin erratas, con un buen tipo de letra, una obra de calidad. Respecto a las traducciones, hay de todo, a que negarlo, pero, generalizando, el nivel medio es bastante aceptable.
Un pero podría ponérsele al precio, bastante caro, pero en función de los contenidos, es posible que el público este dispuesto a pagarlo.
Hasta aquí, pues, la valoración sólo puede calificarse de positiva o muy positiva. Pero, claro, los libros no se compran para decorar un salón, luego está el contenido, lo que hay dentro de ellos y aquí, me temo, es cuando Ómicron no está a la altura.
La selección de títulos es, aparentemente, atractiva, aparecen autores conocidos y que tienen tirón, caso de Connie Willis, Joe Haldeman, Robert J. Sawyer, o Lois McMaster Bujold. También se ha apostado por escritores poco editados pero ya conocidos por el aficionado como Robert C. Wilson, James P. Hogan, Rudy Rucker, John Kessel o Geoff Ryman. Y, por último, se ha editado a una serie de nombres nóveles o poco conocidos como Frank M. Robinson, Maureen McHugh, Roger McBride Allen o Paul Park.
Como decía, aparentemente una selección atractiva, pero, por desgracia, también fallida. Es muy complicado leer por ningún lado una crítica constructiva de casi ninguna novela de esta editorial, los libros de Haldeman, Willis, Bujold, Hogan, Rucker o Ryman han sido recibidos con tibieza, indiferencia o franco desprecio. De otros títulos es como si nadie los hubiera comprado por que no se mencionan prácticamente por ningún sitio, llamativo en el caso de Park, un autor con cierto nombre allende nuestras fronteras y significativo en el resto.
El único acierto de Ómicron ha sido "China Montaña Zhang" de Maureen McHugh, considerado como una de las mejores distopías editadas en mucho tiempo. Del resto es mejor pasar un discreto velo. Por ser caritativos, libros menores que no pasarán a la historia de la ciencia fición, excepto como una nota a pie de página. Mucho debe cambiar Ómicron si quiere sobrevivir en el actual mercado menguante e hipercompetitívo.
Hay un viejo refrán que dice, "no debes juzgar un libro por su portada". Va como anillo al dedo para Ómicron: libros atractivos y bien editados pero terriblemente insulsos o, sencillamente, malos. Una pena.

5 Comments:

Blogger Mon said...

Bueno.

En el caso de Robinson su novela "La oscuridad mas allá de las estrellas" me parecio casi perfecta. La recomiendo y puede que te permita matizar esta opinión. Ciertamente hay algunas de poco valor pero también esta la John Kessel "Amor en tiempos de los dinosaurios" que es muy entretenida.
Intentaré buscar la de China...
En fin hay de todo, pero el propio género tiene sus propias limitaciones y Ómicron como Gigamesh, La Factoria, Minotauro o Nova se les podria aplicar el mismo comentario.

Un saludo.

jue. jun. 12, 11:29:00 a. m. 2008  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Siento discrepar pero creo que no es comparable el nivel de calidad y de impacto entre los aficionados de Ómicron respecto al de las demás. No he leído esas dos novelas pero te aseguró que las de Hogan y Haldeman son bastante malas y las de Willis, Ryman, Rucker o Bujold no han cosechado precisamente gran entusiasmo. Pero bueno es sólo mi opinión.

jue. jun. 12, 06:45:00 p. m. 2008  
Blogger Mon said...

Leí la de Haldeman y ciertamente me pareció bastante floja y así lo expliqué. Cualquier nueva colección tiene que arriesgar mucho porque los buenos autores ya tiene precontratos con las editoriales clásicas y por tanto es muy díficil competir con eso por tanto solo les vale arriesgar con autores desconocidos. O con obras desechas por esas colecciones con derechos adquiridos. Aún así cuando una colección tiene muchos volumenes el valor promedio sube porque siempre recuerdas los buenos volumenes y no los malos. No ?

Me gustaria que le dieras una oportunidad a la de Robinson porque podríamos ver si realmente solo por esa novela ya me sirvió para respetar a Omicron...

Y si claro, sólo son opiniones y esto es una conversación entre aficionados.
Un saludo.

vie. jun. 13, 12:00:00 p. m. 2008  
Blogger Carlitos said...

Hombre, y yo me lo pasé muy bien con la de Sawyer (es la mejor novela de sawyer hasta ahora), y Spin la estoy devorando a pasos agigantados. El problema es que parece una serie B de Nova, y que hay indefinición en un tono unitario de las novelas que, sí, es imprescindible. Pero tampoco veo un nivel medio tan terrible...

vie. jun. 13, 03:11:00 p. m. 2008  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Vale, entonces he tenido mala pata y me he leído los muy malos de la editorial, suerte la mía. Con todo, sigo sin ver un éxito claro, como puede ser el caso de Martin en Gigamesh, Sapkowski en Bibliopolis o Wolfe y Banks en la Factoría. Ahora, la descripción como serie B de Nova le va al pelo.

dom. jun. 15, 06:34:00 p. m. 2008  

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