miércoles, julio 01, 2009

Candidatos al Premio Xatafi-Cyberdark 2009

CANDIDATOS AL PREMIO XATAFI-CYBERDARK 2009

El jurado compuesto por Alfredo Lara, Lola Robles, Juan Manuel Santiago, Arturo Villarrubia (en el cual ha actuado como secretario sin voz ni voto Alberto García-Teresa) ha declarado candidatos al IV Premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica, de 2009, a las siguientes obras.
Los ganadores se darán a conocer el sábado 24 de octubre de 2009, dentro de la “Gala de las Letras” de Getafe Negro 2009.

Libro español
(remunerado con 350 € aportados por la librería virtual Cyberdark.net)

- El hermano de las moscas, de Jon Bilbao (Salto de Página)
- Rojo alma, negro sombra, de Ismael Martínez Biurrun (451 Ed.)
- El mapa del tiempo, de Félix J. Palma (Algaida)
- El hombre divergente, de Marc R. Soto (Grupo AJEC)

Libro extranjero
- Fiebre de guerra, de J.G. Ballard (Minotauro)
- El sindicato de policía yiddish, de Michael Chabon (Mondadori)
- Sauce ciego, mujer dormida, de Haruki Murakami (Tusquets)
- El Terror, de Dan Simmons (Roca)
- Spin, de Robert Charles Wilson (Omicrón)

Relato español
(remunerado con 150 € aportados por la librería virtual Cyberdark.net)

- “Lo más dulce”, de Santiago Eximeno (en Santiago Eximeno, Bebés jugando con cuchillos, Grupo AJEC)
- “Mosquitos”, de Marc R. Soto (en Marc R. Soto, El hombre divergente, Grupo AJEC)
- “El hombre divergente”, de Marc R. Soto (en Marc R. Soto, El hombre divergente, Grupo AJEC)

Relato extranjero

- “Fiebre de guerra”, de J.G. Ballard (en J.G. Ballard, Fiebre de guerra, Minotauro)
- “El índice”, de J.G. Ballard (en J.G. Ballard, Fiebre de guerra, Minotauro)
- “El hombre de hielo”, de Haruki Murakami (en Haruki Murakami, Sauce ciego, mujer dormida, Tusquets)
- “El hombre salmonela en el planeta Porno”, de Yasutaka Tsutsui (en Yasutaka Tsutsui, Hombres salmonela en el planeta Porno, Atalanta)

Iniciativa editorial

- Francisco Arellano, por “La Biblioteca del Laberinto”
- Mondadori, por Milagros de vida, de J.G. Ballard
- Menoscuarto, por La realidad oculta. Cuentos fantásticos españoles del siglo XX, en edición de David Roas y Ana Casas
- Puerto NORTE-SUR y Libros del Zorro Rojo, por la reedición de clásicos ilustrados orientados al público juvenil
- Tusquets, por Cuentos completos, de Cristina Fernández Cubas

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Este es el comunicado que acaba de hacer público el jurado del Premio Xatafi 2009. Hay una serie de cosas de las que me gustaría hablar.
La primera, cambia la fecha y el lugar de entrega. De la Asturcón gijonesa a Getafe Negro. Julio a Octubre. No sé cuales han sido las razones, pero no creo que la entrega de un premio de literatura fantástica encaje en un certamen dedicado a la Novela Negra. La Asturcón o la Hispacón hubiesen resultado más logicas, la verdad. Por otro lado, dado que Getafe y Xatafi están muy unidos me imagino que por ahí irán los tiros. En cualqier caso, la intriga se alarga casi cuatro meses más. A comerse las uñas.
Hay crisis en el mundo fandomita, y eso se nota en el apartado de relatos. Sólo hay tres candidatos españoles y de dos antologías. Malo, malo, tanta revista cerrada, tan pocos relatos publicados. En fin, corrobora una realidad bien triste.
Marc Soto podría ser el gran ganador nacional de esta edición, es candidato en novela y relato. Sin embargo no creo que lo consiga, en relato lo tiene más fácil aunque Eximeno es un contrincante duro, pero en novela me da que Felix J. Palma o Jon Bilbao le an a ganar por la mano. Se verá, aunque reconozco que no soy buen futurólogo.
Lo mismo podría ocurrir en obras extranjeras sólo que aquí hay dos posibilidades: Ballard o Murakami. Sinceramente, creo que Ballard puede triunfar donde Soto puede fracasar. No sólo es que sea un autor sencillamente impresionante, es que su reciente muerte está muy cerca. No dejaría de ser un bonito homenaje.
Por otro lado, resulta curioso como se han colado varios autores claramente de género, como Wilson, Simmons y el propio Ballard. Una interesante novedad, máxime si tenemos en cuenta que el Xatafi siempre ha sido un tanto elitista.
En cuanto a la inicitaitva editorial. Cualquiera podría ganar, por razones sentimentales me inclinaría por Arellano y su Biblioteca del Laberinto, una iniciativa más que heróica en estos tiempos. Sin embargo, veo más factible que le toque a Tusquets (la señora Fernández Cubas es mucha señora), o a Mondadori. Si fuese este el último caso y Ballard se hiciera con los otros galardones nos encontrariamos ante un hecho muy difícil de repetir.
En cualquier caso, la solución en Octubre. Se hará largo.

viernes, junio 19, 2009

"Balada de Caín" de Manuel Vicent


Puede que sorprenda un poco encontrar en este blog un libro como este, pero es que, muy a menudo, los caminos del fantástico español son cuando menos peculiares y, sobre todo, desconocidos.
Me resulta peculiar haber oído y leído en foros y reuniones comentarios diversos (no muchos, todo hay que decirlo) sobre la obra de William Burroughs y sus conexiones con la CF. Lo mismo para un autor tan apreciado en determinados círculos como Samuel R. Delany y su “La intersección de Einstein”, uno de esos libros malditos y peculiares que sólo la New Wave fue capaz de parir.
En cambio, nunca he tenido conocimiento de nadie del fandom (desde el más ghettista al elitista y literario) que reivindique “Balada de Caín” de Manuel Vicent, un libro con claras conexiones con los ejemplos antes expuestos.
En efecto, Vicent entronca directamente con Burroughs con su visión poética de la narrativa, su creación de un lenguaje nuevo, original y provisto de una voz propia, basado en el surrealismo y las metáforas más arriesgadas, y centrado en una especie de monólogo interior en que se retrata al protagonista principal del libro. Dicho lo cual, me apresuro a decir que Vicent no llega ni al salvajismo, ni al nihilismo de Burroughs, la suya es más una influencia de forma que de fondo.
Por otra parte, los puntos en común con “La intersección de Einstein” son también peculiares. Desconozco si Vicent es lector de Delany pero, dejando al lado cuestiones obvias como la homoerótica, en ambos casos nos encontramos con reescrituras en clave fantástica de mitos primigenios de Occidente. Si Delany se atrevió con Orfeo y Eurídice (mitología griega), Vicent la emprende con Caín, Abel y familia (mitología bíblica). Si en el caso del estadounidense, parecíamos estar ante E.T.s que repetían sin entender muy bien el por qué una vieja historia terrestre, aquí tenemos una clarísima situación de deslizamientos temporales, con un Caín que transita por el Próximo Oriente del Antiguo Testamento pero donde, a la vez, convive con las modernas guerras que asolan la región. Cazabombarderos a reacción, tanques, portaviones, nidos de ametralladora, alambradas y minas alternan con Adán y Eva, caravanas árabes y navíos fenicios.
Situaciones, por tanto, muy de la New Wave, como ya he dicho, y que firmadas por Delany, Silverberg, Ellison o Moorcock probablemente ahora serían lugares comunes dentro del acervo de más de un aficionado.
Y, sin embargo, el autor de estos pasajes es valenciano, columnista de El País, escritor famoso y ganador del Premio Nadal de 1986 por esta novela. Decididamente, un caladero extraño para que determinados lectores probasen suerte en sus páginas.
Vicent ya había ganado el Alfaguara por “Pascua y naranjas” y escribía en El País pero fue esta novela la que definitivamente le dio a conocer al gran público. Fama que se acrecentó con su, probablemente, libro más conocido: “Tranvía a la Malvarrosa”.
Con todo, para mí Vicent no es tanto un autor encuadrable en un género, fantástico o realista-nostálgico, como el dueño de un estilo propio inconfundible. Uno de eso afortunados con una voz propia fácil de reconocer con sólo leer unas líneas. Afortunado o maldito, por que ese estilo tan característico suele producir igual número de filias que de fobias. Ejemplo perfecto sería el de Umbral, autor con más de un punto en común con Vicent y que a mí, personalmente, me produce auténtica indigestión leerle siquiera unos pocos párrafos. Me imagino que con Vicent ocurrirá igual aunque, obviamente, no es mi caso.
“Balada de Caín” es un libro breve (192 páginas) pero jugosos, al lenguaje del escritor valenciano, hay que unirle unas descripciones muy bellas, tanto de los protagonistas como del paisaje bíblico y el neoyorkino, donde Caín acaba como solista de Jazz. Hay una clara crítica, a veces incluso burla, a la religión cristiana y al Dios del Antiguo Testamento. Una especie de ensoñación poética de la muerte de Dios que diría Nieztsche y una re-escritura desde Caín, la homosexualidad y el incesto de uno de los mitos más importantes de la Historia de Occidente. Por supuesto, hay más cosas, en especial las referidas a la violencia y a nuestra sociedad actual pero esas es mejor dejarlas en el tintero y que cada uno las descubra cuando lea un libro tan especial y necesario como este.

lunes, junio 08, 2009

Vergüenza y Alivio

La verdad es que no me gusta hablar de política en este blog. Es uno de esos temas que dan más disgustos que alegrías. Una invitación a la bronca, la descalificación y el cabreo. Si ya he tenido alguna experiencia amarga con el fandom desatado por unos libritos de CF, no me quiero ni imaginar lo que ocurriría si hablase de ciertos temas, digamos, polémicos.
Sin embargo, siempre hay excepciones. Hace unos años hice una con el tema de las viñetas de Mahoma comparándolo con el caso Salman Rushdie. Hoy he decidido hacer una excepción similar.
Verán, cuando era joven e ingenuo, mis convicciones políticas no sólo eran fuertes si no, también, un tanto candorosas. Por ejemplo, asumía que mis ideas eran las únicas válidas y, lo que es más grave, suponía que los contrarios a ellas eran, en general, mala gente, mientras que los que opinaban como yo, solían ser todos personas majas y encantadoras.
Con la literatura tenía delirios similares, automáticamente asumía que los autores que me gustaban tenían igualmente posiciones ideológicas cercanas. Los que no pensaban como yo, sencillamente, no escribían o, si lo hacían, eran pésimos.
Bueno, de joven era un poco gilipollas, lo normal a esas edades. Ahora que soy más viejo, veo a gente a la que saco más de 20 años cometer los mismo errores que yo, sin malicia, pero igualmente decididos y, como no, equivocados.
A medida que fui creciendo (y, me temo, esto no significa que haya ido madurando) me di cuenta de lo estúpida que era mi postura. Mis ideas son menos firmes, asumo que las de otros pueden estar más cerca de la verdad que las mías y, especialmente, soy menos sectario con mis amistades. Alguno de mis mejores amigos están en las antípodas de mis ideas políticas, y gentes que se acerca más a ellas son auténticos imbéciles.
Y con los autores me ha pasado tres cuartos de lo mismo. Ya sé que escribir bien no es de derechas ni de izquierdas. Disfruto igual con fachas acérrimos como Heinlein, Niven, Pournelle o Anderson que con rojos confesos como Disch, Spinrad, Leguin o Banks. De hecho, he aprendido que uno puede admirar la obra de un escritor y detestarlo como persona (Dick me encanta pero no me hubiese gustado casarme con él). Son lecciones pequeñas y sencillas, me ha costado un tanto aprenderlas pero, al final, me han quedado claras. Y, sin embargo, en ocasiones…
Alfonso Sastre está considerado uno de los mejores dramaturgos de la segunda mitad del pasado siglo. Posee además una destacable obra fantástica entre la que sobresale su novela “Las noches lúgubres”. Carlo Frabetti fue un importante miembro del fandom allá por los 70. Tiene también una interesante obra literaria pero en mi memoria perdurará por las introducciones que escribía para la editorial Bruguera, cortas pero certeras. Casi todos los libros de CF que este sello publicó contaron con un buen prólogo suyo.
Hace tiempo hubiese colocado a ambos en el terreno de “los míos”. Gente afín en muchas cosas y, por tanto, gente maja. Hoy, más bien, los coloco en el terreno del asco y la vergüenza. Como todo el mundo sabe, en estas elecciones europeas la nueva marca defensora de los asesinos de E.T.A. ha sido Iniciativa Internacionalista. Una lista encabezada por Sastre y en la que se ha volcado activamente Frabetti. Reconozco que el caso de Sastre me extrañó menos, ya conocía de antes sus inclinaciones. Lo de Frabeti, en cambio, si que ha sido toda una sorpresa, y bien desagradable, evidentemente.
Como este país que tenemos es como es II consiguió pasar los filtros legales y presentarse a las elecciones. Sentí vergüenza. Mayoritariamente por que una vez más nos la habían colado y eso tipejos se iban a salir con la suya, pero también un poquito por saber que dos de los promotores de esta aberración eran escritores que admiraba y leía.
Finalmente llegó el alivio, II ha conseguido unos 125.000 votos, que no es poco pero sí lejos de los necesarios para conseguir un escaño. En esta legislatura a los asesinos de E.T.A. no se les oirá en el Parlamento Europeo, igual que, por suerte, ya no se les escucha en el español y vasco aunque, por desgracia, todavía haya que sufrirlos en varios ayuntamientos.
La pesadilla, de momento, ha pasado pero en mi memoria quedará la imagen de Sastre y Frabetti en las ruedas de prensa defendiendo lo indefendible. Eso sí, como dije al principio, ya no soy el de antes aunque puede que siga teniendo algo de la ingenuidad juvenil. Por qué el asco que me dan estos dos personajes no significa que vaya a renunciar a disfrutar con sus obras. Acabo de descubrir, enredando por la red, que Sastre tiene una novela fantástica que desconocía, “Necrópolis”, probablemente me haga con ella en cuanto pueda y la disfrutaré (o no) sin prejuicios. Y lo mismo me ocurrirá cuando vuelva a echarme a la cara uno de esos prólogos de Frabetti para Bruguera, lo leeré con atención e intentaré sacar el máximo provecho de él.
Sastre y Frabetti, como personas, para mí ya están definidos pero como autores son otra cosa. Puedo leerlos y disfrutarlos sin que me den arcadas, separar una faceta de otra pero, desde luego, tengo muy claro que si bien daría lo que fuera por tomarme unas cañas y charlar con determinados escritores, con ellos no me iría ni a la esquina más cercana.
A veces pienso que sería ideal que los libros no tuviesen sinopsis, enfrentarnos a ellos sólo con el título, sin más prejuicios (no estoy sólo en esta chaladura, Salinger opina igual que yo). Siguiendo este razonamiento, a veces ceo que me gustaría saber menos de los autores que me gustan, para no llevarme disgustos. Olvidar que este era un presuntuoso, aquel un machista, el de más allá se drogaba y el del fondo abusaba de los niños. También me gustaría no saber que algunos escritores defienden y apoyan proyectos políticos asesinos. Por suerte o por desgracia el mundo es como es y uno tiene que asumirlo y, a partir de ahí, tomar decisiones. Sé de gente que jamás volverá a leer a Sastre después de este show. No comparto su postura aunque la entiendo. Y es que, a veces, es muy fácil hablar en un plano teórico pero mucho más complicado tomar decisiones prácticas. Quizá a mi me puede más la vena friki que la moral y por eso seguiré leyendo a determinados escritores, por mucha repugnancia que sienta al saber lo que son. O puede que, simplemente, haya realmente madurado un poco desde mi juventud. No lo creo, pero nunca se sabe.

domingo, junio 07, 2009

Rompiendo una Lanza

Dado que voy a hablar de Fantasía épica, lo de romper una lanza creo que es un título de lo más acertado para esta entrada. Y es que, esta vez, me toca romper ua lanza por Sapkowski, Faraldo y Luís G. Prado.
Me imagino que a estas alturas todo el mundo sabrá ya de que estoy hablando. Resumo en plan telegrama para los más despistados. Editorial pequeña (Bibliopolis de Luís G. Prado) se arriesga con un autor polaco desconocido (Sapkowski) creador de una saga de fantasía épica novedosa, la traducción la hace en su tiempo libre Faraldo, contra todo pronóstico el libro es un rotundo éxito (a niveles del fantástico patrio) y la saga se va publicando con regularidad pasmosa, parte del mérito se debe a Faraldo que hace una traducción sencillamente impresionante, falta sólo un libro por publicar, los fans se comen la uñas, el libro no llega, entre medias se publica una antología de relatos de Sapkowski y el primer tomo de una trilogía de novela histórica (también traducidos por Faraldo), los foros empiezan a echar humo, se empieza a pedir la cabeza (u otros atributos) de Luís G. Prado y de Faraldo, se empiezan a montar las teorías conspiranóicas de turno, Faraldo publica una carta en Internet en la que explica que sufre un bloqueo creativo respecto a ese último libro y que sólo recientemente ha conseguido superarlo, los fans no se lo creen y continúan con la idea de que “hay algo oscuro detrás de todo esto”.
Resumiendo, todo esto me recuerda por qué dejé de frecuentar los foros, el nivel de trolls o, sencillamente, pirados es más alto de lo que mi sensibilidad soporta.
He tratado con Luís G. Prado en un par de ocasiones, tiene fama de ser extremadamente puntilloso en temas tan banales como pagar a sus colaboradores, cosa que en este mundillo es bastante raro. Igualmente, sus libros son los mejor editados dentro del género fantástico (con la posible salvedad de Gigamesh) y ha sido el editor que, con mayor o menor fortuna, más se ha arriesgado a la hora de publicar cosas “raras”. Es una pena que poco a poco haya ido dejando de lado el fantástico centrándose más en la novela histórica, pero cada uno hace con su negocio lo que cree más conveniente.
No conozco ni a Faraldo ni a Sapkowski, pero respeto a ambos por su creatividad y profesionalidad.
Resumiendo, que me creo más las explicaciones de Faraldo que las pajas mentales de fans enloquecidos. ¡Ojo! Que yo también soy seguidor de la saga y deseo fervientemente que salga el último tomo, tres años son muchos años de espera, pero si hace falta que pasen otros tres años y que la traducción sea tan redonda como las anteriores, es un peaje que estoy dispuesto a apagar.
Respecto a las ideas sobre que todo es un truco para promocionar los otros libros de Sapkowski, hablo como fan, los compraría igual aunque la saga estuviese ya completa. Me resulta absurdo que alguien que sabe que va a ganar una pasta gansa con un libro que tiene las ventas aseguradas se dedique a cabrear a sus compradores dilatando la espera sólo para editar dos libros más que, probablemente, se comprarán igual de bien o de mal sin todo este lío horroroso.
En cuanto a la teoría de que, total, traducir un libraco de fantasía no es para tanto, reto a cualquiera a que lo intente, que aprenda un idioma y luego se ponga con un libro, en tres meses que venga aquí a contar la experiencia, igual ha cambiado de opinión. Y hablo con conocimiento de causa, que mi padre es traductor y yo también he hecho algo en ese campo.
En fin, por poner un ejemplo cercano, la obra que está partiendo la pana últimamente es la famosa trilogía de Millenium de Stig Larsson. En España se han traducido dos de los libros, queda el tercero y último que, ¡Oh, sorpresa! Se está demorando más de lo esperado. De hecho no ha llegado a tiempo a la Feria del Libro y la primera película sobre la saga se le ha adelantado. Todavía no he visto por ningún sitio a nadie pedir la cabeza del traductor, torpe él, que aún no ha terminado su labor, si, total, el sueco es como el gallego, se entiende todo. Ni tampoco he visto que se acuse a la editorial de estar conchabada con la productora para que las pelis sean un éxito de taquilla aprovechando que el tercer libro todavía no ha salido, ya se sabe, con el mono uno se traga cualquier sucedáneo hasta que llegue la dosis de verdad.
En fin, cuando le puse a este blog el título de Memorías de un Friki, quise ser irónico. Combatir, modestamente, esa imagen de chalados que tenemos los amantes de la Fantasía, la Ciencia Ficción y el Terror. En ocasiones como esta tengo la sensación de que, quizá, me he equivocado con mi ironía.

viernes, mayo 29, 2009

"Viajes a la Luna"


Cuando uno lee un libro como este, en el que todos los relatos son anteriores al siglo XIX, es cuando surge rápidamente el peliagudo caso de la proto-ciencia ficción.
Y es que, es este un concepto problemático. A grandes rasgos sería algo así como la ciencia ficción escrita antes de la ciencia ficción. Vale, no me he explicado si no que he liado más las cosas. Probemos de nuevo, cosas parecidas a la ciencia ficción pero que no eran realmente ciencia ficción.
Y aquí es cuando me surge la duda, ¿por qué sin son parecidos a la ciencia ficción no son ciencia ficción? ¿Acaso por un mero criterio cronológico? Ya se sabe, la ciencia ficción nace en 1818 con el “Frankenstein” de Mary Shelly, lo escrito anteriormente no es ciencia ficción aunque se le parezca, debe ser otra cosa.
Lo siento, no me convence. Probablemente por deformación profesional, cuando uno ha estudiado Historia y vive de enseñarla es consciente de hasta que punto los hitos y jalones que la periodizan son artificiales y porosos.
Sí hubiese un algo similar a Frankenstein escrito en 1815 pero menos famoso que la obra de Shelly se le definiría como proto-ciencia ficción lo que, se reconocerá, no deja de ser absurdo.
Personalmente prefiero profundizar algo más en la propia definición del término ciencia ficción para intentar resolver el problema. Lo malo es que no existe una definición consensuada de este género literario y sí un debate tan estéril como, a la larga, tedioso.
Intentemos simplificarlo, ciencia ficción consta de dos palabras y, resumiéndolo mucho, podríamos decir que es un tipo de literatura donde las especulaciones científicas juega un papel importante. Pueden ser el eje de la trama o un simple decorado, tratarse de ciencia real o seudociencias, ser ciencias dura o disciplinas cuyo status está en discusión, pero lo científico tiene que aparecer de alguna manera.
Y ahora es cuando llegamos a la base de mi argumentación, que no deja de ser una perogrullada. Por definición, sin ciencia no es posible que haya ciencia ficción. Pero claro, eso que llamamos ciencia ha tenido un largo y complejo proceso de gestación. Los griegos fueron los primeros en tener algo parecido a la ciencia, los romanos también (aunque lo suyo se centró más en lo tecnológico). La Edad Media, en cambio, fue un páramo científico y la ciencia no volvería a imponerse si no tras un largo proceso de lucha que abarca los siglos XV a XVIII. El XIX es el primero de los siglos científicos, de ahí que una obra como “Frankenstein” tenga ese carácter de hito, aunque sólo sea por una cuestión cronológica.
Pero igual de científicos fueron Galileo, Kepler o Newton que sus colegas decimonónicos. Así que resulta un tanto extraño el descartar las obras escritas en el XVII o el XVIII como proto-ciencia ficción y dejar para las del XIX la gloria de incluirlas en el canon de la auténtica ciencia ficción. La propia evolución histórica de la visión científica del mundo, desde los albores del XV, perseguida y discutida, hasta su éxito en el XIX, explica el por qué las primeras obras de ciencia ficción son más escasas y fantásticas que, por ejemplo, las del siglo XX.
Fantasía, por otra parte, utilizada como argumento para excluirlas del santuario de la ciencia ficción. Así se ha señalado que los métodos para viajar a la Luna que aparecen en estos relatos son tan absurdos e irreales, tan poco científicos, que no pueden incluirse en la ciencia ficción. Claro, Luciano de Samosata hace que sus protagonistas lleguen a nuestro satélite en barco gracias a una tormenta, Godwin que sea mediante un carro tirado por gansos y Cyrano de Bergerac mediante vasijas llenas de rocío atadas a una persona cuya evaporación provoca su elevación.
De acuerdo, suena ridículo, y los propios autores sabían que lo era. Pero, con todo, no es menos ridículo que otros sistemas para viajar a la Luna ideados por los supuestos auténticos autores de ciencia ficción. Por ejemplo, Julio Verne y su famoso cañón, lástima que el francés no hiciese bien los cálculos y el cañón que aparece en su obra sea demasiado corto (y por tanto su proyectil no llegaría nunca a la Luna). Por no hablar de un tema llamado aceleración que convertiría en pulpa a los ocupantes del proyectil. El viaje a la Luna de Verne es tan absurdo como el de Godwin y él lo sabía (sus conocimientos matemáticos no eran precisamente escasos).
O si no Wells que ni corto ni perezoso se inventa una especie de mineral antigravitatorio (la cavorita) para elevar su nave hasta la Luna y que posee el mismo rigor científico que el rocío de Cyrano, que, curiosamente, si acertó al describir los cohetes como el mejor sistema para salir de nuestro planeta.
En fin, que los árboles no nos están dejando ver el bosque. Lo importante es que Verne y Wells sabían que la Luna era un satélite y que podía contar con un ecosistema similar a la Tierra (luego no fue así, pero eso no invalida la especulación). No creían que la Luna fuese una diosa, un espejo, un fanal. Y eso lo sabían gracias a los avances astronómicos (o sea, científicos) de su época. Lo mismo ocurre con Godwin o Cyrano, especulan sobre la Luna y la pluralidad de los mundos por qué esas son las modas científicas de su época.
Además, hay otra similitud muy curiosa entre viejos y nuevos autores. El viaje a la Luna no deja de ser una excusa para mostrar otra cosa. Cyrano crea toda una sociedad selenita a modo utópico para criticar la sociedad de su época, algo de eso hay en la obra de Godwin pero este, al igual que Luciano, prefiere centrarse en la aventura pura y dura.
Y lo mismo puede decirse de Wells y Verne, sus libros no son únicamente libros sobre como ir a la Luna (bueno, el de Verne casi sí). Son libros de aventuras y con objetivos mayores, en el caso del francés la glorificación de la ciencia y la tecnología moderna capaces de todo, hasta de llegar a la Luna. En el caso del británico, incluye una poderosa crítica social al mostrarnos una sociedad tipo colmena, rígida y mecanicista como, en cierta forma, lo era la muy clasista sociedad inglesa de la época.
Por tanto, los relatos de este libro no son proto-ciencia ficción, son ciencia ficción antigua, rara, extraña, incluso caduca, pero tan ciencia ficción como Wells, Verne o Heinlein que también especuló sobre como llegar a nuestro satélite (y en su caso para glorificar la libre empresa).
¿Y cómo son estos relatos? Pues, realmente, fascinantes. Especialmente por lo distintos que son en estilo y tono en comparación con lo que se escribe ahora. Luciano de Samosata y su “Historia Verdadera” es un prodigio de imaginación y sentido del humor, si me quisiera poner pedantito podría emparentarlo con Vance pero creo que sería estirar demasiado la cuerda.
Godwin ha sido todo un descubrimiento, su obra “Aventuras de Domingo González en su viaje lunar” es un perfecto equilibrio entre la burla y la aventura, la imaginación desaforada y la crítica social. Paradójicamente, el más moderno de todos.
En cambio, no puedo decir lo mismo de Cyrano de Bergerac. Su “Historia cómica de los estados e imperios de la Luna” está bien escrita y presenta planteamientos muy interesantes dentro de la utopía y la crítica social (por ejemplo al describir a los selenitas como bestias, un antecedente de Swift), pero está lastrada por un exceso de discusión teórica sobre las disputas filosóficas de su época que se hace demasiada farragosa y compleja para el no iniciado.
La obra de Wilkins, “El descubrimiento de un nuevo mundo en la Luna”, es quizá un ejemplo de cómo el “hard” envejece pavorosamente. No es narrativa si no un ensayo científico que especula sobre la Luna, sus habitantes y como llegar hasta ella. No deja de ser una curiosidad arqueológica sin mayor interés.
Por último, “Micromegas” de Voltaire, probablemente el mejor cuento del volumen, una burla cruel sobre el papel del hombre en el universo. Un gran relato pero que no encaja del todo en un volumen sobre viajes a la Luna (su protagonista viene de Sirio).
Igualmente interesantes y reveladores son los textos de Carlos García Gual, el editor de esta pequeña joya.
La edición de “Viajes a la Luna” es un ejemplo de profesionalidad, ilustraciones de época, buen gusto en la maquetación, excelente traducción, abundante aparato crítico…
La única pega es que algunos textos son fragmentos de obras mayores (Luciano, Wilkins) una práctica que no me acaba de convencer. Es una pena que la editorial ELR no haya tenido suerte en el reñido mundo del libro y que títulos como este se hayan saldado, tenía un catálogo original e interesante. Aunque es posible que el buen precio anime a más gente a descubrir sus obras.

domingo, mayo 10, 2009

La Gallina de los Huevos de Oro

Ha vuelto a hacerlo. Y esta vez con premeditación y alevosía. Me refiero a Christopher Tolkien que, una vez más, ha saqueado el legado de su padre para publicar "The legend of Sigurd and Gudrun", un extenso poema narrativo basado en los versos de la "Edda" escandinava y con la leyenda de Sigfrido, Krimilda, el dragón y el oro del Rhin como tema.
Me parece escandaloso y una vergüenza. Alguna vez dije irónicamente que Christopher acabaría publicando una lista de la compra firmada por su padre. Ahora empiezo a pensar que me quede corto.
Tolkien era un escritor compulsivo pero eso no significa que todo lo que escribiese fuese publicable. De hecho, personalmente creo que sólo debería de haberse editado lo que el propio Tolkien dio a la imprenta en vida. Bueno, puedo aceptar "El Silmarillon" como excepción pero no deja de ser una obra muy irregular y en la que Christopher ha metido demasiado la mano. No sé si a Tolkien le hubiese gustado que la historia de Beren y Tinuviel (una de sus preferidas) viese la luz de una forma tan imperfecta (atentos si no el final).
Lo demás, pasto de filólogos y estudiosos, ni los propios fans de "El Señor de las Anillos" acaban de tener muy claro las virtudes de todo lo que Christopher ha sacado en formato libro.
Tolkien fue un estudioso de la literatura medieval, el anglosajón y el antiguo islandés. No es raro, por tanto, que la "Edda" le sirviese de inspiración para una de sus composiciones, algo que, probablemente, no deje de ser un ejercicico de estilo poco original y creativo. Publicarlo no acaba de tener sentido, no veo a los frikis más irredentos que se ponen orejas postizas leyendo una imitación de antigua poesía germánica.
El propio Christopher no acaba de tenerlo claro y, en alguna entrevista, ha hablado de repugnancia, para referirse a la reacción de algún lector que espere encontrar en esta obra algo parecido a la Tierra Media.
Es curioso el caso de Christopher, suelo visualizarlo como un jovecito ambicioso, por aquello de ser el hijo del gran J.R.R. pero tiene ya 84 años, ha vivido más que su padre. A pesar de tener sus defensores, no deja de ser una figura que genera rechazo entre muchos aficionados a la obra de su padre (yo mismo, sin ir más lejos). Que no conceda muchas entrevistas y viva en una granja en Francia, rodeada de bosques y bastante aislada, ha generado todo tipo de rumores maliciosos y fantásticos. El más gracioso es el de que tiene adiestrados a varios jabalíes salvajes para mantener alejados los intrusos. No llega al nivel de la rumorología sobre Salinger o Pynchon (probablemente los eremitas literarios más célebres) pero no está mal.
Lo malo es que la saga continúa, hay un nieto de J.R.R. Tolkien que es profesor en Oxford, estudia la obra de su abuelo y ha traducido "El Señor de los Anillos" al francés. En fin, de aquí a diez años, lo de la lista de la compra será una realidad, y si no, al tiempo.

sábado, mayo 09, 2009

C Desaparece

No sólo tenemos que lamentar la muerte de los escritores a los que amamos y respetamos, de vez en cuando también hay que hablar, por desgracia, de revistas, páginas web, blogs y espacios similares que igualmente nos abandonan. En ocasiones, estas perdidas son casi igual de desoladoras que la de algunos escritores, diferentes, efectivamente, pero igual de tristes.
Si alguien le echa un vistazo a los enlaces que tengo en el lateral del blog verá que son un auténtico cementerio: un montón de sitios que han desaparecido o que no se actualizan desde hace años. En parte los mantengo ahí como epitafio y en parte por que no me gusta trastear en el bloggeer (me da una pereza...). Pero no deja de ser significativo, el mundo de internet es eminentemente fugaz.
Y hay que añadir una baja más que es especialmente dolorosa. Como me imaginio que ya sabrá mucha gente C ha quedado clausurado de forma definitiva. Algo que era de esperar lo que no quita para que siga siendo una pena.
C nació gracias a Nacho, buen amigo y uno de los principales agitadores en esto del fandom internauta. Cuando Cyberdark murió, Nacho se dio cuenta de que, entre sus muchso herederos, faltaba uno: una página de críticas de novedades fantásticas. Era lógico que él fuese el primero en darse cuenta, había dirigido la sección correspondiente de Cyberdark y sabía de lo que estaba hablando.
Bueno, Nacho no es de los que sólo pienan las cosas, ni corto ni perezoso se lanzó a poner remedio a este problema y así nació C. Como no podía ser de otra forma, me convertí en uno de sus colaboradotes y ahí hemos estado dando el callo, junto a otros muchos y bajo la batuta de Nacho, que supo dirigir a la perfección la orquesta.
Ha sido una labor fructifera e interesante pero, por desgracia, todo lo que nace debe morir y a C le toca ahora. ¿Razones? La principal corresponde a Nacho, coordinador y fontanero de la página, un esfuerzo ingente que se le ha hecho demasiado grande y agotador. Y, recordemos, todos estos proyectos en internet, que nos curramos gratis y nos chupan mucho tiempo y sudor, se hacen por gusto, cuando el placer desaparece no tiene sentido prolongar el esfuerzo.
Por otro lado, no es menos cierto que el nacimiento de Prospectiva ha supuesto un cambio significativo en el panorama fandomita. Nacho es uno de los colaboradores de dicha página y, digamos, que eran demasiadas cosas a la vez.
Prospectiva, en parte, cubre el hueco de C, ya que incluye críticas de novedades de Ciencia Ficción pero no courre lo mismo en el campo de la fantasía y el terror donde no parece que haya nada parecido, de ahí que la desparición de C sea doblemente sentida.
Pero así es la vida y esta continúa. Que sean otros los que monten páginas similares dedicadas a estas temáticas que no puede ser que determinadas inciativas parezcan ser sólo cosa de un puñado de aficionados que, más tarde o más temprano, acabarán abandonando agotados por el esfuerzo.
C ha muerto, viva C, continuará en nuestro recuerdo y quedará en la red a disposición de cualquier curioso. Sic Transit Gloria Mundi.