lunes, noviembre 19, 2007

Ira Levin (1929-2007)


Ha muerto Ira Levin, uno de eso autores que pocos habríamos situado entre nuestros preferidos, puede que ni siquiera entre los grandes de la ciencia ficción, pero que fue el responsable, al menos, de dos grandes libros de fama mundial y ambos de temática fantástica: “La semilla del diablo” y “Los niños del Brasil”. A ellos habría que sumarle otras dos novelas de ciencia ficción nada desdeñables: “La poseídas de Stepford” y “Ese día perfecto”, una continuación más que floja de su obra más famosa: “El hijo de Rosemary” y alguna novela más policíaca y de misterio. Sin olvidar, por supuesto, su labor como autor teatral y guionista de cine y TV (de hecho muchas de sus obras fueron adaptadas a la gran pantalla con gran éxito).
Y en cierta forma el poco nombre de Levin entre los aficionados a la ciencia ficción y el terror tiene su lógica. Su obra fue escasa y, aunque escribió dos libros notables, también es cierto que otros autores más prolíficos supieron aprovechar mejor el filón que ofrecían sus ideas. Es cierto que “La semilla del diablo” fue una de las primeras novelas de terror con una ambientación urbana y moderna, pero no es menos cierto que esto ya lo llevaba haciendo desde los años 40 Fritz Leiber (¿nadie recuerda “Esposa hechicera”?) y que el autor que se llevó el gato al agua al respecto no sería otro que el gran Stephen King.
Con “Los niños del Brasil” pasó algo parecido, colocó en el mapa el tema de la clonación y de las conspiraciones nazis tras la Segunda Guerra Mundial (de nuevo algo ya tratado con anterioridad, sin ir más lejos ahí está “Un mundo Feliz” de Huxley), ideas que pronto fueron usados con gran provecho y creciente éxito por otros autores (para el tema de los clones ahí están los muchos más apreciados por el fandom “Donde solían cantar los dulces pájaros” de Kate Wilhelm y “La quinta cabeza de Cerbero” de Gene Wolfe, para los nazis, sin ir más lejos, “Odessa” de Frederick Forsyth).
En cierta forma, Levin fue un tipo de autor habitual en E.E.U.U: pero menos común en Europa (y especialmente en España), alguien para el que la novelas eran sólo un fuente de ingresos más, perfectamente desechable si en un momento dado la TV o el cine daban más dinero. Lo mismo podía decirse de su condición de autor de género. Tres de sus libros más famosos son obras de ciencia ficción, y, sin embargo, es difícil encontrar su nombre en cualquier estudio sobre ese tipo de literatura, o en los foros y comentarios de los aficionados. Da la sensación de que Levin escribió ciencia ficción como podría haber escrito otra cosa (como realmente escribió otras muchas cosas) y es curioso observar que lo hizo en un momento en que dicho género era popular y rentable.
Por supuesto esto no deja de ser especulaciones sin mayor interés. Las razones por las que alguien escribe algo o no en el fondo interesan poco y es más determinante saber si los resultados son óptimos. Y en ese sentido, Levin no puede quejarse, casi todos sus libros fueron auténticos bombazos super-ventas y popularizaron entre el gran público una serie de temas que, como ya he comentado, otros habían tratado con anterioridad.
No fue un estilista pero si alguien con buenas ideas capaces de impactar ¿y sí realmente hubiese una conspiración para clonar a Hitler? ¿y si el anti-cristo está siendo concebido en el piso de arriba por tus encantadores vecinos?
Ideas inquietantes que bien merecieron el éxito del que disfrutaron. Sin duda alguna “La semilla del Diablo” y “Los niños del Brasil” fueron sus mejores libros, modélicos en cuanto a presentar ideas inquietantes de una forma impactante. Mucho menos logrado, en mi opinión, está “Las poseídas de Stepford”, una obra demasiado corta e irreal para alcanzar el éxito de sus hermanas mayores. Y, curiosamente, he de reconocer que, probablemente, el libro suyo que más he disfrutado es el más atípico y ciencificcionero de todos: “Ese día perfecto”, una distopía en la línea de “1984” ingeniosa y absorvente, un cruce bastardo entre Orwell y la literatura de best-seller que consigue, casi siempre, recoger lo mejor de ambos mundos.
En fin, en paz descanse Ira Levin y una lástima que no se prodigase más como autor de novelas.

2 Comments:

Blogger Farseer said...

El único libro que he leído de este autor es precisamente Este día perfecto, ya hace bastante tiempo, y también me gustó mucho. Como Un mundo feliz o 1984 pero en plan más aventurero.

lun. nov. 19, 09:47:00 p. m. 2007  
Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Completamente de acuerdo. Lástima que no se prodigase más en el género, pues creo que se trataba de un buen escritor. Yo también lo recuerdo por "Este día perfecto".

A Levin le pasa un poco como a Howard Fast, que es más recordado por las adaptaciones cinematográficas de sus obras (en el caso de Fast, "Espartaco") que por su interesante producción en literatura fantástica.

mar. nov. 20, 12:43:00 p. m. 2007  

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