Gottfried Keller (1819-1890)

En este sentido la figura del suizo Gottfried Keller es paradigmática aunque no exenta de una cierta complejidad. Keller creció y se formó como escritor en los años de apogeo del romanticismo, y siempre tuvo muy presente las figuras de Goethe y Hoffmann. Sus primeras obras las escribió en los años 50 pero no vieron la luz hasta los 70 cuando el realismo vivía su máximo apogeo. Esto explica, en parte, el fracaso de Keller como autor profesional, que no fue reconocido por el público hasta casi su ancianidad, aunque hoy en día se le considera el mejor autor suizo del XIX.

En cambio, el libro que supuso su primer gran éxito de público, “Siete leyendas” es un caso muy especial de obra fantástica. Poco tienen que ver estos cuentos con las leyendas de Bécquer o de otras autores afines del mundo germánico. Nos encontramos ante leyendas cristianas, vidas de santos y mártires plenas de milagros y de la presencia del diablo. No es, como sería de suponer, un libro desdeñable. Al contrario, las historias están llenas de ironía, sentido del humor y aventura pura y dura. Son bastante paganas en esencia y recrean a todo el santoral católico con una visión muy similar a la que actualmente tenemos respecto de la mitología griega. Por poner un ejemplo del espíritu de este libro, en una de las historias una monja abandona su convento para correr aventuras, lo consigue, sin fin ni resuello (y algunas de ellas poca adecuadas para su condición), pero, al final, decide volver a la vida conventual para descubrir que la propia Virgen María ha ocupado su lugar para evitarle problemas con la abadesa. Puede que, en el fondo, sea una historia muy cristiana pero, me temo, bastante alejada de la ortodoxia
Pero, sin duda, la obra maestra de Keller es “Gente de Seldwyla”, un conjunto de diez novelas cortas publicada en dos series. La segunda serie es plenamente realista, pero la primera posee un sano y vital espíritu romántico que, en mi opinión, la convierte en superior y uno de los hitos de la literatura en lengua alemana del XIX. Es una lastima que la única edición disponible para el aficionado (la de Cátedra) sea muy difícil de conseguir y, además, este incompleta (sólo seis de las diez historias, tres de cada serie). Hay una edición completa de 1923 que, paradojicamente, es más fácil de encontrar en el mercado se segunda mano. Yo he leído la de Cátedra y puedo asegurar que los tres relatos de la primera serie son realmente fascinantes. Los dos primeros poseen atisbos de ese romanticismo fantástico que tan buenos autores dio a la literatura alemana en la primera mitad del XIX.
“Romeo y Julieta en la aldea” presenta un destino ominoso y un

De la segunda serie aún hay alguna historia humorística cercana al espíritu de los primeros relatos (como aquella en que un vulgar sastre es confundido con un noble polaco en el exilio), pero el resto es bastante más soso, más costumbrista, con críticas acerbas a la poítica y religiosidad de la Suiza de la segunda mitad del XIX.
Keller aún escribiría más libros (de los cuales sólo hay otro traducido al español “Historias de Zürich”) pero, a juzgar por lo que cuentan sus estudiosos, ya plenamente realistas. Una pena que este suizo no hubiera vivido en otra época por que podría haber sido tan grande como Hoffmann e, incluso, Poe. Aún así alegrémonos de que, al menos, las aventuras de Espejo estén disponibles para nuestro disfrute y deleite.
Keller aún escribiría más libros (de los cuales sólo hay otro traducido al español “Historias de Zürich”) pero, a juzgar por lo que cuentan sus estudiosos, ya plenamente realistas. Una pena que este suizo no hubiera vivido en otra época por que podría haber sido tan grande como Hoffmann e, incluso, Poe. Aún así alegrémonos de que, al menos, las aventuras de Espejo estén disponibles para nuestro disfrute y deleite.
2 Comments:
Muchas gracias por la info. Andava surcando internet en busca de información pues estoy leyendo "Peter Camenzind" de Hermann Hesse y se coló por entre las líneas el nombre de Keller así que he estado indagando para ver quién es este autor que merece la mención de Hesse pasando a la posteridad... Y gracias a tu artículo he logrado salir de parte de mi ignorancia. Gracias pues por alumbrar el camino del saber. Además tiene mucho mérito pues me han entrado ganas de leerle...
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Viva el poder (ser) friki!
Gracias por la información. Me he encontrado con el nombre de Keler mirando el comic " Rey Carbón " de Máx, y no tenía ni idea de quién era, ni de su obra. Picarte,fijo.
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