sábado, octubre 20, 2007

Doris Lessing


Doris Lessing ha ganado el Premio Nobel de literatura, y sí alguien se pregunta por que viene a colación en un blog como este, simplemente le recuerdo que la británica ha sido autora de un buen puñado de novelas de ciencia ficción y fantásticas, clamorosamente ignoradas por el fandom y la crítica académica (para una vez que están de acuerdo no se han debido ni de enterar).
En efecto, el jurado del Nobel ha recordado las obras más feministas y comprometidas de Lessing como “El cuaderno dorado” y la mayoría de los críticos que escriben en la prensa se han sumado a dicho carro mencionando otros títulos suyos como “Canta la hierba”, “El quinto hijo” o “La buena terrorista”. En cuanto al fandom, creo (y recalco esta palabra que ando un poco despistado últimamente sobre lo que se cuece en el mundillo) ha dado la callada por respuesta.
Y es curioso por que esto va a ser lo más cercano a un autor de ciencia ficción que va a ganar semejante premio. Muerto Lem, el único candidato posible que se me ocurre sería J. G. Ballard pero me temo que a pesar de su nombre no está en ninguna de las quinielas de la Academia Sueca. Premiar a autores importantes del género que escriben de maravilla y han creado una auténtica revolución con su obra (a bote pronto se me ocurre Silverberg o Aldiss) entra dentro de lo utópico.
Lo curioso es que, quizá, por una vez academia y fandom tengan razón y, realmente, la obra especulativa de Lessing sea lo más flojito de su carrera. Tiempo ha leí y critiqué para Cyberdark los tres primeros libros de su saga “Canopus en Argos”: “Shikasta”, “Los matrimonios entre la zonas tres, cuatro y cinco” y “Los experimentos sirianos” (siguen aún inéditos los dos últimos tomos pero Minotauro, la editorial que ha publicado esta serie, tradujo provisionalmente sus títulos como: “La formación del representante para el planeta ocho” y “Los agentes sentimentales en el Imperio de Voylen”). Me temo que los libros no me gustaron y que fui excesivamente crítico y hasta cruel en mis observaciones, me molestó su incoherencia, su acientifismo y su infantil izquierdismo sesentayochista. Eso ha provocado que no me haya acercado a otras obras suyas de género como “Memorias de una superviviente”, “Mara y Dann” o “Historia del general Dann, Mara y el perro de las nieves”.
Bueno, yo soy fandom y opino eso así que por ahí Lessing poco tiene que rascar. Si acudimos a la crítica oficial puedo citar a Germán Gullón, que ha dicho:
A estas obras les falta coherencia, obedecen a una voluntad creativa carente de soporte intelectual. Lessing dice que quiso empezar de cero, sin red cultural que sustentase el texto, y se nota. Es como si su mejor veta narrativa, basada en la introspección, en la crítica del entorno social, en la observación y en la experiencia, se hubiera secado. (“El Cultural”, 18-24 de Octubre de 2007), En el mismo artículo acusa a la inglesa de comercialismo por escribir estas obras.
Como en el término medio está la virtud, no me parece mala idea recurrir a alguien como Pringle, a medio camino entre ambos mundos (academia y fandom) y famoso por su peculiar punto de vista y su descarado chovinismo hacia todo lo que huela a británico. Y es significativo observar como en su “Ciencia Ficción. Las 100 mejores novelas” no aparece ni uno de sus libros. Aunque si encuentra un hueco en el volumen hermano dedicado a la fantasía las “Instrucciones para un descenso al infierno”.
Con todo, los libros de Lessing se venden bien, Minotauro nunca los ha saldado y les ha dedicado varias ediciones a pesar de dejar la saga sin terminar (da un poco lo mismo, las historias son autoconclusivas). Incluso de “Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco” se ha escrito una opera (obra de Philip Glass). He de suponer que si el fandom no los ha comprado eso quiere decir que han caído en manos del público general, y no deja de ser curioso que unos libros tan atípicos sean lo único que mucha gente leerá sobre ciencia ficción en toda su vida.
Lessing, por supuesto, se siente orgullosa de su obra y persevera en ella. Su última novela “The cleft”, que me imagino que se publicará en España en breve a bombo y platillo a rebufo del Nobel, es también de ciencia ficción, narra la historia de un pueblo de mujeres que no conoce a los hombres hasta que estos empiezan a nacer dejándolas totalmente desconcertadas.
El libro va acompañado de un cierto escándalo. Una traductora dejó el trabajo a medias por que decía que le repugnaba, las feministas se han puesto de los nervios y se ha creado todo un debate sobre como titular el libro en español. La traducción más obvia es “La raja” (y sí, se refiere a eso que están pensando) pero como asuena un poco brutal (aunque esa era la intención de Lessing) se especuló con “La hendidura” o “La grieta” y, parece, finalmente se va a optar por “El abismo”. Manda gónadas que diría aquel.
A pesar de todo, no puedo dejar de sentir una cierta simpatía por Lessing, Harold Bloom y otros patriarcas la están poniendo a caer de un burro, que si es un premio políticamente correcto, que si se lo merecía más Philip Roth o Amos Oz, que si hubo un empate y Lessing fue la solución a semejante lío. En fin, las malas lenguas en literatura ya se sabe como son. Yo dejó aquí un párrafo sacado de la introducción de “Shikasta” escrito en 1978 y que explica por que, a pesar de todo, le tengo simpatía a esta señora:
Estaba yo en los Estados Unidos dando una charla cuando la catedrática que presidía la sesión (cuyo único defecto bien podía ser el haberse atiborrado de cánones académicos) me interrumpió: “Si estuviera usted en mi clase nunca aprobaría con lo que acaba de decir”. Lo que yo acababa de decir era que la ficción del espacio constituye, junto a la ciencia ficción, la rama más original de la literatura contemporánea; que es imaginativa e ingeniosa; que ha revitalizado ya todos los campos de la palabra escrita; y que los académicos y pontífices de las letras hacen mal en desdeñarla o ignorarla, aunque, claro está, siendo como son, no quepa esperar de ellos otra cosa. Este punto de vista parece estar convirtiéndose en la materia misma de la ortodoxia.
Pienso sinceramente que colocar en un estante una novela “seria” y en otro distinto “Los primeros y los últimos hombres”, por ejemplo, implica una actitud muy equivocada.
Qué acontecimiento, la eclosión de esos géneros nacidos no se sabe de dónde y de repente, por supuesto, como cada vez que el entendimiento humano se ve obligado a ampliar sus fronteras: hoy hacia las estrellas y las galaxias, mañana quien sabe a dónde. Esos visionarios nos han trazado el mapa del mundo, de los mundos, han narrado como nadie lo que ahora está aconteciendo, y han descrito hace tiempo nuestro horrible presente, cuando todavía era el futuro y los portavoces oficiales de la ciencia proclamaban la imposibilidad de todas las cosas que hoy ocurren. Han tenido que desempeñar el indispensable (y por lo menos al comienzo) ingrato papel de hijo bastardo y menospreciado, capaz de decir verdades que los otros, los legítimos y respetables, no se atreven a revelar, o, más probablemente, que su misma respetabilidad no les permite ver. Han explorado las literaturas sagradas del mundo con la misma audacia con la que han llevado hasta sus lógicas conclusiones las hipótesis científicas y sociales, para que podamos examinarlas ¡Qué gran deuda tenemos con ellos!

3 Comments:

Blogger Nacho said...

Intenté leer "Shikasta" y lo tuve que dejar porque me pasaba lo mismo que decías en tus reseñas. De ahí que no me haya animado a leer otras obras suyas, aunque me han hablado muy bien de "Mara y Dann".

Sobre qué otro autor que haya cultivado la ciencia ficción merecería el premio, se me ocurre alguno más que Ballard. Pero que haya surgido de dentro del género, con un perfil apto y con la calidad suficiente sólo uno: Ursula K. Le Guin. Pero su nacionalidad juega en su contra: antes habría que hacer justicia dándoselo a Roth (a ver si le llega) o a alguno más de los que suenan habitualmente como Cormac McCarthy. Y con las rotaciones de "ahora mujer feminista", "ahora africano", "ahora asiático", "ahora de habla hispana", "ahora comprometido contra el -ismo", "ahora..." lo veo tan lejano que me parece imposible.

dom. oct. 21, 01:09:00 a. m. 2007  
Blogger wraitlito said...

Ignoraba que esta Sra. hubiese escrito ciencia ficción pero no cabe duda que en breve la veremos editada con la etiqueta de premio nobel.
Las últimas palabras sobre ciencia ficción me han gustado aunque me suenen poco inspiradas, sobre todo para toda una premio nobel ;)
P.D. :La verdad que ha quedado una entrada redonda.
Saludos.

dom. oct. 21, 06:41:00 p. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Premiada Lessing, LeGuin se puede morir tranquila por que nunca le darán el premio. Ambas autoras son demasiado parecidas, aunque, claro, LeGuin es un pelín más friki. Pensar en que se lo den a alguien como Silverberg (autor de ghetto) me parece impensable por mucho que sea tan bueno como otros nombres que suenan.
Ballard tiene la virtud de haber sido reconodico por la academia, de ahí mi opción.
Pero, vamos, tengo claro que cuando toque un autor en lengua inglesa se optará por alguién como Roth o McCarthy, aunque tampoco habría que descartar a De Lillo o Updike, y dentro de los ingleses, quizá Rushdie (aunque no se si tendrían humor de tocarle las narices a los musulmanes) oAmis (que también ha escrito cf.
Con todo, a Lessing se le acabó yendo un poco la olla con la cf, en la introducción de "Los experimentos sirianos" daba por buenas las teorías de Danniken y demás ufologos. En fin, una señora un poco excéntrica.

mar. oct. 23, 08:45:00 p. m. 2007  

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