jueves, septiembre 20, 2007

Memoria Recuperada

El otro día, empujado por mi santa que se puso imposible, inicié la heroica tarea de hacer limpieza en un par de cajones que llevaba años sin tocar. Entre las muchas cosas que aparecieron allí (indescriptibles muchas de ellas y que dieron lugar a un par de comentarios sobre mi posible el síndrome de Diógenes) surgió un viejo cuaderno de 1995. Un cuaderno anodino, de esos de anillas para el colegio tamaño cuartilla. En él aparecían anotados y comentados los libros que leí durante ese año.
Verán, servidor es un hombre de proyectos, muchos proyectos. Cuando estoy sometido a una tarea rutinaria y aburrida mi cabeza empieza a ebullir ideas a toda pastilla como válvula de escape. Por desgracia también soy un hombre un poco vago (no es una disculpa, es un hecho), de ahí que la mayoría de las veces mis proyectos no pasen de mi cabeza. Y de ahí que los pocos que empiezo suelan quedarse a medias, inconclusos y olvidados.
Recuerdo que en las Navidades de 1994 se me ocurrió que podía escribir un diario literario, con las lecturas que iba realizando ese año. En enero del 95 lo empecé y lo mantuve hasta que se inició el 96. Aparentemente cumplí con mi promesa pero hice trampa, reseñé todos los títulos de lo que leí aquel año pero sólo escribí los comentarios de los primeros 67 libros.
Todo eso ocurrió hace ya mucho tiempo, cuando era muy joven y ni mis conocimientos informáticos ni internet eran lo que son hoy en día. Aquel diario fue, en cierta forma, una especie de paleo-blog similar a este que tengo ahora.
1995 fue para mí un año complicado. En 1992 terminé mis estudios universitarios de arqueología. El 93 fue un año confuso, perdido, en el que intenté ubicarme y decidir que hacer con mi vida. En el 94 empecé a estudiar las oposiciones para profesor de instituto. Fueron en junio y, por supuesto, no las aprobé. Pero lo hice lo suficientemente bien como para empezar a trabajar de interino, cubriendo las bajas de otros compañeros. De esa manera di mis primeras clases en octubre de ese año. El 95 fue un año de toma de decisiones, trabajé prácticamente del tirón en otros dos centros hasta el verano y en otro más después de vacaciones. Decidí que la de profesor era una buena opción vital y comencé a estudiar en serio las oposiciones del 96 (también las suspendería pero esa es otra historia). El 95, además, fue un año en que tuve una muy fallida relación que complicó un poco más mi existencia.
En fin, un año sin grandes acontecimientos (mi vida es un tanto gris) pero bastante movidito, y un año en que devoré un buen puñado de libros. Según mi diario 101, lo que no está mal pero también tiene sus explicaciones: cuando trabajaba pasaba entre dos y tres horas en transporte público y eso ayudaba bastante en mi ritmo lector. Por otro lado, algunos de los libros eran re-lecturas o más bien finitos, de los que te duran una tarde. Y, por supuesto, leí muchos libros de ciencia ficción, unos cuantos de fantasía y unos pocos de terror (de aquella así era mi racionamiento lector) y también otras muchas cosas. Aún así, el fantástico gana por goleada, 71 sobre el total. Una barbaridad, y una proporción que ahora no mantengo, no sé si por suerte o por desgracia.
Aquellos fueron años en que leía sobre todo saldos, por que los 90 fueron años de tremendos megasaldos y por mis ojos pasaron muchos libros de Ediciones B (Nova sobre todo), Timun Mas, Martínez Roca o Edaf.
En fin, que no tuve corazón para tirar el cuaderno de marras y he decidido reutilizarlo en este blog. Así que voy a iniciar una serie titulada Memoria Recuperada (había pensado en Memoria Histórica pero dudo que sea una buena idea) donde ese paleo-blog se acabe convirtiendo definitivamente en un blog. Y de paso añadiré un colofón a mis comentarios de antaño poniendo las cosas en perspectiva y en su justo término. Espero que lo disfruten.

3 Comments:

Anonymous Solveig said...

Estupenda idea lo de revisitar el paleoblog, y mejor aún lo de abstenerse de llamarlo "Memoria histórica". Yo personalmente me leo uno de cada tres libros que reseñas, así que lo de los ciento y pico o 67 o los que sean, promete. Por cierto, ¿habría alguna posibilidad de ponerse en contacto vía mail para pedirte consejo como lector sobre un autor fantástico del que preparo una antología para una editorial exigente?

dom. sept. 23, 01:07:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Si me dices tu correo te mando un mensaje para hablar del tema.

mié. sept. 26, 01:13:00 p. m. 2007  
Anonymous Solveig said...

OK. errete81@hotmail.com

sáb. sept. 29, 09:37:00 p. m. 2007  

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