lunes, junio 08, 2009

Vergüenza y Alivio

La verdad es que no me gusta hablar de política en este blog. Es uno de esos temas que dan más disgustos que alegrías. Una invitación a la bronca, la descalificación y el cabreo. Si ya he tenido alguna experiencia amarga con el fandom desatado por unos libritos de CF, no me quiero ni imaginar lo que ocurriría si hablase de ciertos temas, digamos, polémicos.
Sin embargo, siempre hay excepciones. Hace unos años hice una con el tema de las viñetas de Mahoma comparándolo con el caso Salman Rushdie. Hoy he decidido hacer una excepción similar.
Verán, cuando era joven e ingenuo, mis convicciones políticas no sólo eran fuertes si no, también, un tanto candorosas. Por ejemplo, asumía que mis ideas eran las únicas válidas y, lo que es más grave, suponía que los contrarios a ellas eran, en general, mala gente, mientras que los que opinaban como yo, solían ser todos personas majas y encantadoras.
Con la literatura tenía delirios similares, automáticamente asumía que los autores que me gustaban tenían igualmente posiciones ideológicas cercanas. Los que no pensaban como yo, sencillamente, no escribían o, si lo hacían, eran pésimos.
Bueno, de joven era un poco gilipollas, lo normal a esas edades. Ahora que soy más viejo, veo a gente a la que saco más de 20 años cometer los mismo errores que yo, sin malicia, pero igualmente decididos y, como no, equivocados.
A medida que fui creciendo (y, me temo, esto no significa que haya ido madurando) me di cuenta de lo estúpida que era mi postura. Mis ideas son menos firmes, asumo que las de otros pueden estar más cerca de la verdad que las mías y, especialmente, soy menos sectario con mis amistades. Alguno de mis mejores amigos están en las antípodas de mis ideas políticas, y gentes que se acerca más a ellas son auténticos imbéciles.
Y con los autores me ha pasado tres cuartos de lo mismo. Ya sé que escribir bien no es de derechas ni de izquierdas. Disfruto igual con fachas acérrimos como Heinlein, Niven, Pournelle o Anderson que con rojos confesos como Disch, Spinrad, Leguin o Banks. De hecho, he aprendido que uno puede admirar la obra de un escritor y detestarlo como persona (Dick me encanta pero no me hubiese gustado casarme con él). Son lecciones pequeñas y sencillas, me ha costado un tanto aprenderlas pero, al final, me han quedado claras. Y, sin embargo, en ocasiones…
Alfonso Sastre está considerado uno de los mejores dramaturgos de la segunda mitad del pasado siglo. Posee además una destacable obra fantástica entre la que sobresale su novela “Las noches lúgubres”. Carlo Frabetti fue un importante miembro del fandom allá por los 70. Tiene también una interesante obra literaria pero en mi memoria perdurará por las introducciones que escribía para la editorial Bruguera, cortas pero certeras. Casi todos los libros de CF que este sello publicó contaron con un buen prólogo suyo.
Hace tiempo hubiese colocado a ambos en el terreno de “los míos”. Gente afín en muchas cosas y, por tanto, gente maja. Hoy, más bien, los coloco en el terreno del asco y la vergüenza. Como todo el mundo sabe, en estas elecciones europeas la nueva marca defensora de los asesinos de E.T.A. ha sido Iniciativa Internacionalista. Una lista encabezada por Sastre y en la que se ha volcado activamente Frabetti. Reconozco que el caso de Sastre me extrañó menos, ya conocía de antes sus inclinaciones. Lo de Frabeti, en cambio, si que ha sido toda una sorpresa, y bien desagradable, evidentemente.
Como este país que tenemos es como es II consiguió pasar los filtros legales y presentarse a las elecciones. Sentí vergüenza. Mayoritariamente por que una vez más nos la habían colado y eso tipejos se iban a salir con la suya, pero también un poquito por saber que dos de los promotores de esta aberración eran escritores que admiraba y leía.
Finalmente llegó el alivio, II ha conseguido unos 125.000 votos, que no es poco pero sí lejos de los necesarios para conseguir un escaño. En esta legislatura a los asesinos de E.T.A. no se les oirá en el Parlamento Europeo, igual que, por suerte, ya no se les escucha en el español y vasco aunque, por desgracia, todavía haya que sufrirlos en varios ayuntamientos.
La pesadilla, de momento, ha pasado pero en mi memoria quedará la imagen de Sastre y Frabetti en las ruedas de prensa defendiendo lo indefendible. Eso sí, como dije al principio, ya no soy el de antes aunque puede que siga teniendo algo de la ingenuidad juvenil. Por qué el asco que me dan estos dos personajes no significa que vaya a renunciar a disfrutar con sus obras. Acabo de descubrir, enredando por la red, que Sastre tiene una novela fantástica que desconocía, “Necrópolis”, probablemente me haga con ella en cuanto pueda y la disfrutaré (o no) sin prejuicios. Y lo mismo me ocurrirá cuando vuelva a echarme a la cara uno de esos prólogos de Frabetti para Bruguera, lo leeré con atención e intentaré sacar el máximo provecho de él.
Sastre y Frabetti, como personas, para mí ya están definidos pero como autores son otra cosa. Puedo leerlos y disfrutarlos sin que me den arcadas, separar una faceta de otra pero, desde luego, tengo muy claro que si bien daría lo que fuera por tomarme unas cañas y charlar con determinados escritores, con ellos no me iría ni a la esquina más cercana.
A veces pienso que sería ideal que los libros no tuviesen sinopsis, enfrentarnos a ellos sólo con el título, sin más prejuicios (no estoy sólo en esta chaladura, Salinger opina igual que yo). Siguiendo este razonamiento, a veces ceo que me gustaría saber menos de los autores que me gustan, para no llevarme disgustos. Olvidar que este era un presuntuoso, aquel un machista, el de más allá se drogaba y el del fondo abusaba de los niños. También me gustaría no saber que algunos escritores defienden y apoyan proyectos políticos asesinos. Por suerte o por desgracia el mundo es como es y uno tiene que asumirlo y, a partir de ahí, tomar decisiones. Sé de gente que jamás volverá a leer a Sastre después de este show. No comparto su postura aunque la entiendo. Y es que, a veces, es muy fácil hablar en un plano teórico pero mucho más complicado tomar decisiones prácticas. Quizá a mi me puede más la vena friki que la moral y por eso seguiré leyendo a determinados escritores, por mucha repugnancia que sienta al saber lo que son. O puede que, simplemente, haya realmente madurado un poco desde mi juventud. No lo creo, pero nunca se sabe.

8 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Perdón pero... ¿qué error había en los filtros legales que no detuvieron la candidatura?
Porque para evitar que un partido se presente a unas elecciones hace falta algo más que el que esté apoyado por unos delincuentes: Hannibal Lecter podría apoyar al Partido Republicano y no por ello se impediría que se presentaran.

Allah y el Buda me libren de estar de acuerdo con II, pero precisamente por la historia que tenemos en este país debemos ser rigurosos a la hora de vetar una candidatura. Es decir, donde no haya delito demostrado, no se cancela: no importa que nos caigan mal o bien o regular.

Luego los votos ya decidirán. Y si con todo el aparato de los otros partidos, los mass media y una vida de educación pública o privada sigue habiendo votantes para determinadas opciones, pues entonces o está fallando el mensaje de las alternativas (partidos mayoritarios o no) o la forma de expresarlo, o ambos.

Personalmente sería miraría con lupa las candidaturas de extrema derecha, por eso de incitación al odio racial, que también es delito. Pero por desgracia tendré que comerme que haya gente que vote a unos y a otros, y procurar concienciar a la gente para que no comparta esas ideas... Ahora, quien las tenga, deberá mantener el derecho su representación democrática, y es la excepción el quitársela, no la norma.

Un saludo y le ruego que se prodigue más por el blog, porque lo leo con gusto.

jue. jun. 11, 07:29:00 p. m. 2009  
Blogger wraitlito said...

La relación entre la personalidad pública del autor y su obra es compleja, pero no es el acercamiento lógico a la obra. Es el de alguien que ya lo ha leído y quiere saber más o quizá del mitómano.
En cuanto a las introducciones o prólogos, en caso de merecer la pena, convendría leérselos al final de la obra.
Saludos.

vie. jun. 12, 07:19:00 a. m. 2009  
Blogger Abuelo Igor said...

A mí sinceramente me trae bastante al fresco que las ideas o la vida de un autor no sean las "correctas". Cada vez que me topo con el típico progre bienintencionado que me sale con que jamás dejará leer tebeos de Tintín a sus hijos porque Hergé fue un racista, un facha y un colaboracionista, la grima me revuelve los tuétanos. Lo mismo para los que te ponen mala cara cuando hablas de John Ford o John Wayne. Porque parece que a Clint Eastwood ya se le ha "perdonado".

Los autores, por suerte y por desgracia, son personas. Las circunstancias y experiencias de su vida han servido de sustrato para su creación, pero no es necesario admirar las primeras para apreciar la segunda, de la misma manera que, para amar las plantas, no es necesario querer al estiércol.

sáb. jun. 13, 02:18:00 p. m. 2009  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Anónimo --> que un delincuente apoye a un partido no invalida a ese partido, sólo hay que ver la corrupción política actual para darse cuenta. Que un grupo de delincuentes creen un partido para sus propios y repulsivos fines es harina de otro costal, por mucho que una serie de honrados tontos útiles estén ayudándoles en el evento.
La pena de todo esto es que este país no es serio, durante decenios se dijo que no se podía ilegalizar a Herri Batasuna y lo que hubo que aguantar con esa gentuza. Luego, de repente, el gobierno de turno dijo que a por ellos y desapareecieron sin que se produjera el fin del mundo. Cambio el gobierno y cambio el criterio y llegamos a ese surrealismo tan nuestro de un partido, ANV, ilegalizado a trocitos. Ni a Sheckley se le ocurriría una idea tan pintoresca.
Por eso hablo de filtros legales, por que tienen unos agujeros enorme que, curiosamente, coinciden con los intereses de los gobiernos de turno.
En cuanto a ilegalizar a la extrema derecha por incitar al odio racial, por mí encantado pero también habría que ilegalizar a la extrema izquierda por incitar al odio de clase, que Hitler mato a unos cuantos judíos por ser judíos, pero Stalin no se quedo corto con la maltrecha burguesía rusa.
Al final, si es por cuestiones legales, tambien dejamos fuera al PP y al PSOE, auténticos pozos de corrupción y, por tanto, de delito. Una democracia sin partidos, no estaría mal, la verdad.
Bromas aparte, creo que hay que distinguir entre grupúsculos más o menos violentos pero poco peligrosos (a pesar de que de vez en cuando den un susto)y defender a un grupo terrorista responsable de más de mil muertes en los últimos 40 años. En mi opinión, claro.
Wraitlito y Abuelo Igor --> a eso voy y en eso estoy de acuerdo con vosotros, hay que separar al autor de la obra. Uno puede disfrutar del libro aunque su creador sea despreciable.Pero hay un matiz, me resulta más fácil leer a Pournelle un defensor a ultranza de Bush por aquello de la lejanía geográfica y cultural, pero reconozco que no es lo mismo cuando las cosas (y los muertos) te pillan más cerca. Lo que no quita para que siga disfrutando con Frabetti y Sastre, con pen, eso sí.
Y, por cierto, acusar a Ford de facha es no conocerle bien, ¿nadie recuerda que dirigió, magistralmente, "Las uvas de la ira" ?

vie. jun. 19, 09:17:00 a. m. 2009  
Anonymous Anónimo said...

Hombre, en la Constitución se habla de un pluralismo político que creo que no se corresponde con hacer leyes para prohibir partidos políticos (se supone que el vehículo para que los ciudadanos expresen su opinión y hagan valer su voto en esta democracia rarita). Mosquea ver a todos juntos decir que está muy bien esa censura porque son unos asesinos y todo eso. Pero, ¿y el PSOE con el GAL? ¿Y el PP con Irak? Y esos no apoyaban los asesinatos o las masacres, es que directamente las hacían ellos. Qué pena que las leyes no sean retroactivas. Aunque claro, no se las iban a aplicar, ¿verdad?

Y, como dijo el primer Anónimo eso de decir que el invento para gana las elecciones en Euskadi (perdón, la ley necesaria ésa) falla da qué pensar. Más que nada porque el partido fue declarado legal por el Tribunal Constitucional (¿os suena de algo?) a pesar de todo. Sinceramente: ¿os parece normal decir: "voy a prohibir un partido determinado como sea" y hacer leyes para ello? A mí me suena a todo menos a libertad y es lo que se hizo no hace tanto aprovechando la opinión de la gente.

Si una persona apoya al terrorismo, que se la juzgue. Si son de un partido, que los expulsen y se pongan otros (que ya ha pasado en muchos otros, creo). Pero eso de ilegalizar partidos por "herencia" y que la gente esté de acuerdo... de demócrata tiene poco. Y justificar que ETA mate a gente para prohibir un partido que no es terrorista sino que sólo no les condena expresamente no me parece justo. Criminalizar ideas es de lo que algunos se quejaron en el nazismo. O el franquismo sin ir tan lejos.

Un saludo.

mié. jun. 24, 11:11:00 p. m. 2009  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Leyendo el último comentario me da la sensación de que la gente tiene, cuando poco, un concpeto muy peculiar de lo que significa la democracia. Permitir la existencia de un partido político que apoya el terrorismo es cualquier cosa menos democrático. Decir que al prohibir II o Batasuna o el que toque se están ilegalizando ideas es, sencillamente, mentir. Defender la independencia de Euzkadi no es delito. Aralar lo hace, Nafarroa Bai lo hace, Eusko Arlkartasuna lo hace, el PNV lo hace a ratos. Ninguno es ilegal. La diferencia está en apoyar o no la violencia para conseguir tus fines políticos, sean los que sean, la independencia de Euzkadi o la prohibición de las Big Mac.
Los últimos comentarios de Sastre hablando de sangre y muerte a raíz de las últimas decisiones del gobierno vasco es bastante significativo. Matar gente no es una opción política para defender nada y punto y final. En ese tema no puede haber neutralidad, o condenas la violencia o no entras en el juego democrático. Fin del tema.
Y asegurar que al ilegalizar a las candidaturas pro-etarras eso se hace para forzar la victoria electoral del PSOE-PP me parece una mentira burda y, si me apuras, insultante con las victimas. Otras veces han estado ilegalizados y los nacionalistas han ganado las elecciones. Si simplemente defienden laindependencia de Euzkadi y no, además, matar gente, que hubiesen votado a Aralar. Si no lo han hecho es por otras razones, bastante espantosas, eso sí.
Sobre los GAL. Eso no fue una acción política defendida por un partido, fue una decisión de gobierno y, como tal, sus autores (o parte de ellos) acabaron en la carcel por ser delito. No se puede ilegalizar todo un partido por loi que hagan unos pocos. Igual que no se puede decir que todo el PSOE es corrupto por la acción de determinados gobernantes, no se puede decir que todo el PSOE son asesinos por los GAL.
Por desgracia, los partidos del ámbito de ETA si defienden en sus programas a esta organización, para mí es la diferencia significativa.
Sobre el PP e Irak. Ahí entramos en derecho internacional, un terreno resbaladizo. No tengo muy claro cuando una guerra es ilegal y cuando no. Por desgracia, ese tipo de criterios va en función de los que ganan y pierden las guerras, la historia es así de puñetera. Ahora, acusar a España de estar detrás de masacres... La única masacre en la que participó el ejército español fue la muerte de siete agentes del CNI en una emboscada. La mayor parte de lkas salvajadas (como la batalla de Faluya o los bombardeos indiscriminados) han sido cosa de E.E.U.U., no de nosotros.

jue. jun. 25, 10:41:00 a. m. 2009  
Anonymous Anónimo said...

Yo veo una diferencia muy grande entre no condenar la violencia (o incluso defenderla) y hacer algo ilegal como dar dinero a los asesinos, cobijarlos... Por eso creo que sí se prohíben ideas con esa ley (al igual que creo que no miento al decirlo) y que prohibir un partido porque defienda cualquier cosa no es democrático más que desde el punto de vista de fastidiar a las minorías. Y a lo de "Permitir la existencia de un partido político que apoya el terrorismo es cualquier cosa menos democrático" no le veo mucho sentido, la verdad.

Lo de que la ley no la hicieron para ganar las elecciones, a saber, pero si no la hubieran hecho no habrían ganado estas últimas (y si diciendo esto "insulto" a las víctimas pues mira qué bien, ni idea tenía).

Y una "acción política defendida por un partido" suena mucho a ideales de un partido polícito, que es lo que se está prohibiendo. Yo no comulgo con ellos, pero creo que la ley es injusta.

Por otra parte, muy intersante tu blog.

Un saludo.

mar. jun. 30, 12:30:00 a. m. 2009  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Vuelvo a repetir dos ideas básicas. A II no se la quiso ilegalizar por sus ideas como dices. II defiende la independencia del País Vasco, Aralar defiende la independencia del País Vasco. Uno vale y el otro no ¿por qué? Por qué Aralar no defiende a E.T.A. e II sí. Tan sencillo como eso.
Todavía estoy esperando que rebatas ese argumento. Ahora, sí lo que tu dices es que defender asesinos es una idea política que no se debería de ilegalizar, entonces lo dejamos, por que hablamos idiomas distintos (sobre todo tenemos diferentes conceptos del significado de democracia).
En cuanto a que no es igual defender la violencia que practicarla, pues mira, eso me suena a inocencia, a tremenda inocencia. Tú fíjate en la mayor parte de los detenidos por terrorismo y apoyo al terrorismo y dime en que partidos han militado. Claro, a lo mejor es casualidad.
Y Sastre lleva echándole una mano a E.T.A. desde los 70, así que no vayamos ahora a descubrir la pólvora.
La otra idea en la que tampoco nos ponemos de acuerdo es esa de que no se deja a la gente votar a lo quiere y eso no es democrático. Repito argumentos que ya he expusto mil veces: sí eres independentista puedes votar a Aralar, EA e incluso el PNV (o Nafarroa Bai), nadie te lo impide. Si defiendes a una banda de asesinos, pues no, no puedes votar a gentuza como tú. Así de sencillo. Por supusto que hay ideas que se pueden ilegalizar. La independencia de un territorio no es ninguna de ellas, matar gente sí.
¿Verías mal la ilegalización de un Partido defensor de la Pederastia? Yo desde luego no, y me considero basatante democrático, pero el delito poco tiene que ver con los votos.
Por otra parte, y visto el último crimen etarra y la reacción de Sastre prometiendo más sangre, este debate está empezando a parecerme sencillamente intrascendente. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

mié. jul. 01, 06:21:00 p. m. 2009  

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