lunes, febrero 04, 2008

"El Crepúsculo de los Dioses" de Richard Garnett


Hace unos meses, comente que en una antología ignota de autores fantásticos ingleses del XIX había descubierto un divertidísimo cuento de un autor para mí desconocido: Richard Garnett. Azuzado por lo bien que me lo pasé con el cuento “El demonio Papa” investigué por ahí y descubrí este “El crepúsculo de los dioses”, una obra maestra sin paliativos que recoge el cuento ya comentado y otros más de similar espíritu hasta llegar a un total de 17.
Richard Garnett es un autor inglés hasta la médula, erudito de rara sabiduría, autor de múltiples obras académicas sobre historia y literatura, poeta, biógrafo, director de la Biblioteca del Museo Británico, traductor, editor de grandes clásicos. Un personaje de una pieza pero que, curiosamente, ha pasado a la historia gracias a este librito de 1880, probablemente escrito más como divertimento que como otra cosa. Personalidades como T. E. Lawrence, Swinburne o H. G. Wells alabaron esta obra y, después de leída y disfrutada hasta la saciedad, no puedo estar más de acuerdo.
Garnett posee el sentido del humor más británico, ácido, inteligente, descreído y divertido de todo el XIX. Cada uno de estos cuentos es una pequeña obra maestra de ironía y sabiduría a partes iguales difíciles de olvidar y que, aunque parezca mentira, me ha recordado enormemente (y salvando las distancias) a los Monty Pyton..
Muchas de estas historias transcurren en escenarios remotos (como el Cáucaso) y en un época confusa (la transición del Imperio Romano a la Edad Media), lo que da pie al autor para dejar correr su imaginación y trufar esta de una suave erudición totalmente alejada de la pedantería. Como bien dice el título, nos hallamos en el momento del crepúsculo de los dioses, de los antiguos dioses grecolatinos que poco a poco se van desvaneciendo y van dejando paso a las nuevas deidades cristianas.
El relato inicial que da título al libro nos sitúa a la perfección dentro del marco de la obra, al narrarnos la liberación de Prometeo como parte del final de los antiguos dioses. El tono del relato, en cambio, es totalmente diferente respecto a los demás. Adecuadamente se elige un aire melancólico, nostálgico, casi poético y con una cierta aura de tristeza. Un cuento bello pero que se aleja totalmente de la corrosiva ironía y de la despiadada (y divertida) disección de las miserias humanas que protagonizan el resto de los relatos.
Antes comenté en plural el advenimiento de las nuevas deidades cristianas y no me he equivocado. Garnett es muy crítico con la religión cristiana de su época (más con la católica que con la protestante, todo hay que decirlo) y su cohorte de santos y demonios en poco se diferencia de los antiguos dioses. Pero no pensemos que estamos ante un libro anti-cristiano. La pluma de Garnett da para mucho y por estas páginas se da un demoledor repaso a filósofos, budistas y musulmanes, sin ir más lejos, y se llega casi al ensañamiento a la hora de hablar de las clases dirigentes, sean estas monárquicas o republicanas..
Es difícil determinar cual cuento es mejor o quedarse con uno. Todos brillan a gran altura y son tremendos. “El demonio Papa” es un buen ejemplo de por qué Garnett es tan bueno y no me extraña que fuese elegido para participar en la ya mencionada antología. Pero igual de divertidos son “Abdalá el adista”, “La ciudad de los filósofos”, “La cabeza purpúrea” o “La campana de San Eusquemón”, por poner algunos ejemplos, aunque, prácticamente, cualquier cuento del libro valdría.
Es una pena que Garnett no escribiera más sobre estos santos envidiosos unos de otros, demonios que son Papas, filósofos poco coherentes con sus principios, reyes despóticos, cortesanos pelotas, y tantas otras maravillas llenas de humor que corren por estas páginas. Una pena, de verdad.

2 Comments:

Blogger Tamara Gómez said...

Acabo de comprar el libro, más por intuición...se escucha prometedor. Gracias por la invitación a su lectura. Saludos

Tamara

jue. ene. 17, 04:10:00 p. m. 2013  
Anonymous Anónimo said...

Tengo el libro en mis manos, lo compré por el título porque me recordó a Wagner con el Crepúsculo de los Dioses. Creo que será disfrutable.

vie. feb. 22, 02:41:00 p. m. 2013  

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