viernes, marzo 23, 2007

Libertad Condicionada y otros Relatos

La portada es fea de narices y el diseño brilla por su ausencia, sin ir más lejos, la elección de colores hace que sea imposible leer el texto de contraportada. Por lo menos esta vez el tipo de letra no obliga a comprarse una lupa como en el tomo III. Hay un viejo refrán que dice que nunca hay que juzgar un libro por su aspecto, por desgracia, en ocasiones, el dicho yerra y esta es una de ellas, si el libro es feo por fuera peor es por dentro.
Los premios literarios son una cosa harta compleja (bien lo sé) y es lógico que muy a menudo el lector no esté de acuerdo con el jurado. En el caso de El Melocotón Mecánico hay que añadir que, en muchas ocasiones, los relatos que aparecen en cada antología son bastante irregulares. Frente a un apreciable tomo I y un decente tomo III había también un anodino tomo II. En fin, un conjunto que hace que uno se asome con cierto reparo a este tomo IV para acabar constatando que es el peor de todos.
Los relatos que aparecen aquí, salvo excepciones son muy, muy corrientitos y, sinceramente, en muchos caos no merecen ni el esfuerzo de leerlos ni el gasto de comprarse el libro. Bueno, hay excepciones pero, por desgracia, no muchas..
Sin embargo, lo que a mi me resulta más peculiar es que el relato premiado (el que da título a la antología) es, con diferencia, el peor. Vale que los jurados a veces no se ponen de acuerdo y que a menudo se toman decisiones de compromiso para no herir la susceptibilidad de nadie pero, creo que jamás me he visto ante un caso como este, un cuento torpe, difícil de seguir, complicado innecesariamente y que intenta, en vano, imitar el tono, nada menos que de el Gabriel García Márquez de “Cien años de soledad”. Vamos, que como borrador para una historia que algún día puede tener su interés pase pero como relato hecho y derecho ni de broma. A pesar del premio, mucho le queda al novel Francisco Gordón Luna por aprender del oficio de escritor.
Cualquiera de los demás relatos es mejor que este (que encima no tiene ni un atisbo de fantástico por ningún lado) y eso que la mayoría se caracterizan por su pobreza y, en muchos casos, por un cierto afán por presentarnos finales abiertos, inexplicables e inexplicados. En un poco lo que yo llamo el síndrome de “El corazón del ángel”, aquella película de final sorpresa y enrevesado que dejó de piedra a una generación. Una pena que los muchos que hayan intentado imitar esa pirueta final se queden por el camino y únicamente consigan molestar o dejar con el ceño fruncido a sus lectores.
En ese sentido están algunos de los relatos más flojos como “Siete revueltas” de Juan Ramón Biedma que narra un primer contacto en el contexto de las guerras carlistas pero que, aunque posee una buena ambientación es demasiado breve y críptico como para que el lector se entere de algo.
“La cabaña” de Alberto Santos Arenilla peca de lo mismo, un cuento un tanto naive e ingenuo que desde el punto de vista estilístico deja un tanto que desear. La extraña historia sobre la mujer fatal que seduce al hombre puro es tan ligera como incomprensible. Y no porque este escrita de una forma abtrusa sino por que es imposible entender casi nada de lo que pasa ante la falta general de explicaciones.
“La mujer ígnea” de José Luis Muñoz es una especie de fantasía oscura urbana sobre un locutor de radio musical y la artista de color que le fascina. Se supone que la artista muere ¿o no?, y el locutor a su vez también muere ¿o no? Ni idea, a lo mejor es que estoy espeso pero tampoco me he enterado de nada.
“Volando en el asiento 13” de Pedro Martín Galván se lleva la palma en este concurso de haber quien es capaz de hacerlo más ininteligible. Creo que va de una crítica a la telebasura y que pasa algo que acaba con el mundo y que se habla de la raza posthumana que hereda la tierra. Y digo creo por que, sinceramente, igual la cosa iba por otro lado y yo me enterado mal, que todo es posible. En cualquier caso, el autor proyecta poca luz en esta oscuridad.
Luego está “Calidoscopía” de Raúl Teruel Velayos. Parecía atractivo, una mezcla entre la cábala judía, la novela negra y una amenaza mortal realmente original y extravagante. Si he entendido bien el final (que igual no), el desenlace se reduce a la paranoia de un psicópata, lo que aleja de nuevo a este cuento del fantástico y que reduce en mucho su interés ya que la explicación a todo el misterio es un deus ex machina que ya huele.
Luego están los relatos anodinos, que se entienden pero que dejan un poco indiferente después de su lectura. “Eternidad” de Ignacio del Valle, sobre un doble de Lorenzo de Medici en la Florencia del Renacimiento. Tampoco hay ningún atisbo de fantástico por ningún lado y el relato, que se inicia con altos vuelos e imaginación, al final acaba en nada. Mucho ruido y pocas nueces.
“Retrato de un soldado” de Margarita Borrero es una improbable ucronía de tipo personal (no se describe el mundo resultante tras el cambio sino sólo como ha afectado a un individuo) basada en la premisa de que Hitler se redime gracias al arte en su juventud y no se convierte en el hijo de puta en que se convirtió. Como decía, improbable, ingenua y nada memorable.
“Lo que fue, eso será” de José Carlos Canalda va de viajes en el tiempo. Dicho esto, y visto lo que se ha escrito sobre el tema, hace falta ser un genio para sacar agua de semejante pozo seco. Por desgracia, Canalda cultiva un tipo de cuento de ciencia ficción basado en la copia respetuosa de los clásicos de los 40-50 (y que a mi, personalmente, me aburre bastante, nunca me han gustado las copias, prefiero el original) así que no es el más indicado para alardes de originalidad. A otros puede que les guste, no digo que no (no está mal escrito y es sencillito) pero, como decía, a mi me deja bastante indiferente.
Y luego están los cuentos que hacen digno este libro. Por ejemplo “Texto” de Arturo Génova, que parte de un detalle de la película “Seven” para tejer un inquietante relato sobre psicópatas y estados alterados de conciencia que parece un cruce entre el Dick de “Ubik” y el Harris de “El silencio de los corderos”. Aunque tiene que pulir alguna arista de su obra, Génova consigue desarrollar de una forma muy eficaz una idea muy pero que muy inquietante.
“El gesto” de Carlos Martínez Córdoba es un relato un poco más flojo que otros que le he leído bastante más atractivos (como “¿Te acuerdas?”) pero brilla con luz propia entre tanta oscuridad. Muy bueno a la hora de mostrar el funcionamiento de una mente infantil un tanto trastornada y de algunos aspectos desagradables de la niñez que algunos prefieren olvidar. El único pero que le pongo es que su ambiguo final hace que sea posible una explicación tanto fantásticas como realista y, en mi opinión, esta última tiene algo más de peso (lo que le convertiría en otro relato no fantástico y van…).
Finalmente tenemos el mejor cuento de todos y el auténtico ganador diga lo que diga el jurado: “Por un puñado de dólares” de Santiago Eximeno. Un cruce entre el western y el terror preternatural, entre Zane Grey y H. P. Lovercraft. Dicho así suena original aunque realmente no lo es (Howard ya hizo cosas parecidas en los años 30), pero esta no es la razón que le convierte en la mejor historia de libro. Simplemente está muy bien escrita, mantiene el pulso y la intriga hasta el final y consigue despertar el miedo en nuestra sangre. Una joyita que está entre lo mejor del año y que merece la pena leer. Puede que Eximeno no esté descubriendo la pólvora pero que bien lo hace el jodido.
Por acabar, puede que haya sonado un tanto sarcástico y ofensivo en alguno de mis comentarios. Los que sigan este blog sabrán que esa no es la forma habitual que tengo de encarar sus entradas, no intento emular al friqui bocazas pero, a veces, se me calienta la sangre, y es que amo mucho este género y me duele ver como, en ocasiones, no se le tiene el respeto que se merece. Y lo siento por los autores, sólo decir a quien se haya sentido dolido que es mejor la verdad que la adulación, aunque duela.

12 Comments:

Blogger Daniel said...

Mi suerte es que hasta el año que viene no salgo en el Melocotón. Para entonces, habré encontrado un chubasquero. Bueno, quién sabe, igual me lanzas un flotador en medio de la tormenta. :)

No lo he leído, de modo que no lo juzgaré. Coincido en que cuando lees los relatos de los ganadores de algunos concursos, te preguntas si los jurados y tú pertenecéis a la misma especie animal y leéis la misma lengua, pero en otros pocos casos te descubres ante quien, sencillamente, escribe mejor.

Suele decirse que a los autores españoles se les da un mayor margen que a los extranjeros, por aquello de que muchos empiezan, o por no destrozar una literatura fantástica en castellano que ya quisiera competir con la angloamericana, etecé, etecé. Me alegra leer que no sea así. Sólo espero que no acabemos lanzados al otro platillo de la balanza.

Un saludo.

sáb. mar. 24, 11:13:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Aunque parezca mentira no me gusta hacer críticas del tipo "vamos a cortar cabezas". De hecho si alguien lee la mayoria de las entradas del blog prima mas lo positivo que lo negativo. Lo que pasa que hay cosas que son demasiado llamativas y la subjetividad no puede ser excusa para algo tan palmario como lo de este libro.
E$so si, si hay que repartir caña me da lo mismo la nacionalidad, si alguien ha hecho una mala narracion hay que decirlo, sea español, estadounidense o de las chimbambas. N favoritismo ni malditismo, las cosas en su justo termino.

sáb. mar. 24, 01:50:00 p. m. 2007  
Anonymous Anónimo said...

Hola, soy Raúl Teruel, el autor de Calidoscopía.
Ante todo gracias por leer mi historia. En una sociedad en la que el tiempo es tan escaso, que alguien emplee el suyo en leer lo de uno es, cuando menos, milagroso.
Mi intención con la historia era crear una "colección de calidoscopios", es decir, un relato en el que los elementos cambiaran considerablemente con un leve giro (narrativo en lugar de físico) en la percepción. Por eso intento que el lector cambie su opinión sobre todos los personajes a lo largo del desarrollo y termino, incluso, por cambiar la narración de primera persona a elimninar la figura del narrador (como una cambio de perspectiva en la que de hablar al lector se convierte en un mero espectador de teatro). Es rebuscatdo, lo sé y esa es la razón del final ambigüo.
Quizás no era un relato fantástico pero un psicopata algo de cangue si que da ¿no?

lun. abr. 02, 03:00:00 p. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

A mi me gustó el cruce entre novela negra y la cabala judía, con el bicho ese de la pared como elemento terrorífico.Sonaba raro pero creible, a fin de cuentas había comunidades judías en E.E.U.U. en la época de Hammett y Chandler. Y tampoco me parece mal el cambio de narrador.
Ahora, cuando todo un relato se basa en una premisa fantástica y, en la última página, dicha premisa es destruida y se vuelve a la realidad, hay que ser muy buen escritor para lograr credibilidad. La sensación que me queda como lector es que el autor se encontró en un callejón sin salida (no sabe como acabar de forma fantástica con el relato) y elige el camino fácil (todo era un sueño o el delirio de un loco. Y, por desgracia, lo del psicópata está más visto que el tebeo.
Una pena, por que hasta la última página el cuento me estaba encantado.

mar. abr. 10, 10:04:00 p. m. 2007  
Anonymous Raúl Gonzálvez said...

Hombre, es evidente que cada uno tiene su opinión. Como editor y miembro del jurado que eligió a los relatos en esa edición, quedé muy contento con la selección. Y otros comentarios que he leído, como el de Yarhel, o el de Stardust, me dan la razón en ese sentido.
En particular me enorgullece publicar relatos que no se leen dentro del genéro, como "Calidoscopía" o "La mujer Ignea".
Por otro lado, el concurso NO es de ciencia ficción, es de genero fantástico, en general, y si algun relato toca lo fantastico de forma tangencial, por muy leve que sea, entra dentro de las bases.

Pero vamos, cada opinión, buena o mala es tan respetable como las demás. Para el proximo espero que te gusten más (te adelanto ya que son casi todos ciencia ficción y sin finales abiertos).
Saludos, Raúl.

mié. abr. 11, 04:29:00 p. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Raúl, ya sé que el premio es de literatura fantástica y no sólo de ciencia ficción pero todavía estoy esperando ver algo fantástico en muchos de los cuentos ¿un psicopata es fantástico? ¿un grupo de topos de la Guerra Civil que se ponen a construir una carabela es fantástico? ¿un niño paranóico es fantástico? ¿el doble de Lorenzo de Medici es fantástico?
Más bien creo que puede ser raro, extraño y peculiar (en el caso de las enfemedades mentales no lo tengo tan claro) pero nunca literatura fantástica, por lo menos tal como la entiendo yo.
Y en cuanto a los finales abiertos, una cosa es la abetura y otra la incomprensión. No sé, estaría espeso la tarde que me leí el libro pero de verdad que algunos son difícles de seguir. Me parece bien que se de oportunidades a autores de fuera del fandom o noveles pero eso no debería de ir en detrimento de la calidad de los cuentos.
Pero bueno, de cuatro tomos uno malo y los demás presentables no me parece tan mal resultado y siempre estará el cuento de Eximeno y alguno más.
Y, por supuesto, espero con ganas el tomo V.

jue. abr. 12, 12:15:00 a. m. 2007  
Anonymous Raúl Gonzálvez said...

Es que creo que entramos en qué es la literatura fantástica y qué no. En "El gesto", que era mi favorito para ganar, creo que depende del lector: ¿los demonios existen de verdad? ¿son un producto de la mente del niño?. El mismo caso tenemos en Calidoscopía... creo que el que sesgo que tome el relato, depende el ultima instancia del lector. Y ahí entra la visión de cada uno del género fantástico. Lo que para mi es, quizá para ti o para otra gente no lo es.

Por otro lados, reconozco que mi campo de aceptación del fantástico es muy muy amplio, pero mejor no sigo que si no me puedo tirar escribiendo todo el día sobre eso. :)
Saludos.

jue. abr. 12, 11:46:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Ya pero, personalmente, opino que en la vida cotidiana una explicación real está por encima de una fantástica, de ahí que en relatos ambiguos como "El gesto" siempre me acabe creyendo la explicación real.
Por oro lado, los demás ejemplos no son cosa de la ambiguedad, es que no son fantásticos por ningúnlado. Pero vamos, que tampoco nos vamos a poner ahora a definir el fantástico :)

sáb. abr. 14, 02:23:00 p. m. 2007  
Blogger Daniel said...

Se está poniendo interesante la acumulación de entradas en el blog sobre antologías de relatos de autores hispanohablantes.

A pesar de contactos recientes a través de la Red, me he mantenido bastante al margen del fandom. Me permito opinar de lo que he observado desde fuera. En lo referente a las editoriales leo y releo la repetición de algunas ideas-cliché. Una de ellas es que los libros publicados en AJEC son "de segunda división". No me refiero en concreto a ti, Iván (y permite que te tutee), aunque haya sido una crítica al Melocotón 2005 la que ha originado esta cadena de respuestas.
Acabo de leer, y es un ejemplo, una crítica en Bibliópolis (de J. Díez, que creo ha escrito artículos de cf muy satisfactorios) del libro "El monstruo de las galletas". Y me ha parecido desafortunada. No por el hecho de que el autor de la reseña critique negativamente esa edición, sino porque a mí me ha parecido que invita a, por norma general, no comprar libros editados por AJEC. Y me pregunto por qué.
Me remito a los dos últimos libros que he leído de AJEC: "Jitanjáfora" de Sergio Parra y "Axiomático" de Egan. Al margen de la calidad literaria que atesoren, me parecen buenas ediciones, y muy cuidadas en lo externo.

Sobre lo que es fantástico y lo que no, que daría para una larga tarde-noche en un cafetín -para mí con un par de teteras- me gustaría añadir más confusión, en lugar de algo de luz. Pondría como ejemplo un clásico, "Una vuelta de tuerca". Si la institutriz es una heroína que protege a los dos niños de fantasmas, es fantástica, sin duda. Pero si está como una regadera, si los fantasmas sólo existen en su imaginación, es una obra realista que trata sobre una psicótica y sus delirios. Y el bueno de Henry James se murió sin aclararlo. ¿Qué hacemos? ¿Incluimos o no la novelita en el ámbito de la literatura fantástica? Porque el que se agarre a una interpretación psicopatológica preguntará qué hace ese libro entre los de literatura de terror.

sáb. abr. 14, 03:29:00 p. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Hombre,1ª y 2ª división en esto de las editoriales suena un poco fuerte. Desde luego, habría que juzgarlas por los títulos que ofrecen y, en ese sentido, el grupo AJEC no puede calificarse de segunda división (aunque tengo que reconocer que Artifex y Paura me parecen antologías más redondas que el Melocotón Mecánico.
Sin embargo, no es menos cierto que sellos como Bibliopolis, Nova u Ómicron presentan productos impecables desde el punto de vista editorial. Ajec todavía tiene que rsolver un par de cosillas con el tema de las erratas y, a veces, con el de las portadas. Dos ejemplos, he disfrutado hace poco enormemente con dos libros de esta editorial, "Jitanjáfora" e "Idios Kosmos" pero hayn par de peros que ponerle. En Jitanjáfora" por alguna extraña razón los guiones de los dialogos han sido sustituidos por los signos > y < , lo que, evidentemente, no deja de ser chocante.
"Idios Kosmos" no tiene este problema pero es un libro con una portada feita, feita aunque reconozco que en esto puedo estar siendo subjetivo.
Otro fallo que recuerdo (y que señalé en su momento) fue el tamaño minúsculo de letra del tomo III del Melocotón Mecánico que dificultaba bastante la lectura.
Sin embargo, AJEC acierta en su política de precios, cosa que no se puede decir, por ejemplo, de La Factoría de Ideas" que tampoco es que este muy fina en eso del tamaño de la letra, las traduccions y las erratas y sin embargo te cobra los libros a precio de oro.
Yo entiendo la postura de Julián Díez, es deseable que todas las editoriales mantengan unos mínimos de calidad a la hora de ecitar sus libros. Pero también reconozco que soy menos exquisito que él a la hora de valorar eas cosas y que en mí, sobre todo, priman cuestiones como el contenido del libro más que el continente.
Ambas posturas son legítimas auqnue, me temo,la mía es una muestra de hacer friki más.
Y si, Daniel, tu lo has dicho, debatir sobre lo que es fantástico o no daría no para varias noches si no para una vida entera.

dom. abr. 15, 11:04:00 a. m. 2007  
Anonymous Francisco Gordón Luna said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

jue. sept. 17, 11:14:00 a. m. 2009  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Me he visto obligado a suprimir un comentario en esta entrada, desagrable pero inevitable. Como dije en su momento no voy a tolerar insultos personales en este blog vengan de quien vengan. Aquí ciertas cosas no quedan impunes.

jue. sept. 17, 04:55:00 p. m. 2009  

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