martes, marzo 20, 2007

Cuentos Fantásticos. La Penúltima Imaginación Inglesa 1850-1900


La verdad es que siento debilidad por los libros viejos y raros, y por las antologías de relatos, así que este tomito tenía todos los papeles para fascinarme y hacer que pagase por el un precio un poco alto en la librería donde lo vi.
Es un libro viejo en más de un sentido. Sus autores escribieron hace siglo y medio pero esta edición es de 1974, que se dice pronto. Y es raro también por múltiples razones, por un lado por que esta colección, La Fontana Literaria de editorial FELMAR, sacó títulos un tanto peculiares que hoy en día son muy difíciles de encontrar en el mercado de segunda mano (y así se cotizan). Pero, por otro, por que la labor del antologista, José María Martín Triana, es, como poco, curiosa. Su intención inicial es ofrecer una recopilación de los cuentos “imaginativos” de la segunda mitad del XIX en Inglaterra y los resultados son bastante extraños.
Si no fuera por la inclusión de Wilkie Collins y Charles Dickens (las únicas concesiones a lo comercial), hablaríamos más bien de una antología de autores decadentistas británicos, muchos de ellos poco conocidos en nuestro país. En efecto, por estas páginas desfilan figuras tan atractivas como John Ruskin, Walter Pater, Oscar Wilde, Richard Garnett, John Gray, H. D. Lowry, Ernest Dowson, Max Beerbohm, el Barón Corvo y Dubrey Beardsley.
En fin, una nómina de autores más cercanos al fin de siglo francés, con sus ambientaciones oníricas, eróticas y alucinógenas que al pragmático espíritu inglés. De ahí que el libro se acabe convirtiendo en una pequeña cajita de sorpresas.
Los relatos de los dos “parias”, Dickens y Collins, son de sobra conocidos por la mayoría de los aficionados al fantástico y poco más se puede añadir de ellos. Tanto “El guardavías” como “La mujer del sueño” están entre lo más conseguido del cuento de miedo anglosajón del XIX. Pero las demás historias son harina de otro costal.
“El rey del río dorado” de John Ruskin es un precioso cuento de hadas que bebe de la tradición germana y que puede considerarse también como un gran clásico que hace lamentarnos el que sea la única muestra narrativa de este conocido teórico del arte británico que en su momento marcó época.
De Walter Pater hay dos capítulos de su obra “Mario el epicúreo”. Esta es una novela histórica de cierta fama pero prefiero no entrar en ella dado que la práctica de mutilar un texto completo para sólo ofrecernos fragmentos me parece bastante poco recomendable.
De Oscar Wilde contamos con dos de sus cuentos de hadas menos conocidos, “El joven rey” y “El cumpleaños de la infanta”. A pesar de su depurado estilo y de la sencillez de las tramas, Wilde se destapa como un moralista nada ingenuo e, incluso, con un punto de crueldad, que nos ofrece un par de lúcidos análisis de la condición humana. Y todo ello, aderezado por esa prosa suya que es una delicia leer.
Richard Garnett consigue en “El Papa del demonio” el mejor cuento de todo el volumen, en mi humilde opinión, una historia de humor negro divertidísima que parte de la premisa de que ocurriría si el sillón papal fuese ocupado por el mismísimo príncipe de las tinieblas. Los resultados son descacharrantes y uno no sabe que hacer, si admirarse ante la sabiduría del Papa que logra engañar a Satanás, o conmovernos ante este y las jugarretas que le deparan los humanos, mucho peores que él. Digamos que me ha entusiasmado lo suficiente como para buscar en breve el único libro completo de este autor disponible en castellano: “El crepúsculo de los dioses”. Permanezcan a la escucha para saber mis opiniones sobre dicha obra.
“Los afectos de la Edad de Piedra” de John Gray es un breve relato prehistórico que sólo puede calificarse como brutal y que a más de uno le hará plantearse un par de cosas sobre la supuesta mojigatería de la época victoriana.
“Amante de la belleza” de H. D. Lowry es una trágica historia de amor muy bien narrada y, en principio, con una ambientación realista. Sin embargo, lo que el joven enamorado atisba en el rostro agonizante de su esposa y que le hace huir despavorido es la misma esencia del relato puro de terror.
“Abshintia Taetra” y “La princesa de los sueños” de Ernest Dowson son dos micro-relatos que podrían calificarse de poemas en prosa. De ambientación onírica y con un marcado toque sensorial (es más importante lo que se siente al leerlos que lo que se narra en sí) ambos son tan fascinantes como breves.
“L’oiseau bleu” de Max Beerbohm es otro brevísimo cuento con moraleja sobre el sentido de la vida.
“Nuestra señora de los sueños” del Barón Corvo es el relato más peculiar de todos. Se inicia como una noche de insomnio del autor, sigue con la extraña conversación que sostiene este con un fauno y acaba con un peculiar relato de misterio y policiaco tan extraño como original, con una explicación sobre la desaparición del arma del crimen tan curiosa que no dudo que más tarde o más temprano aparezca en algún serie o película y deje boquiabierto a más de uno.
Se cierra el libro con otra rareza, “Venus y Tannhauser” de Dubrey Beardsley, los capítulos iniciales de una inconclusa novela erótica sobre el mito wagneriano. Por lo poco que escribió Beardsley digamos que sus intenciones hubiesen molestado un tanto al genio de Bayreuth.
En fin, como dije, un libro rarito, que no me atrevo a recomendar ya que es difícil de encontrar, caro si se tiene esa suerte y no creo que sea del agrado de la mayoría, de hecho, ni siquiera puedo afirmar que sea realmente un buen libro pero ya dije que tenía debilidad por este tipo de ejemplares.
Eso sí, hay que reconocer que lo “La penúltima imaginación inglesa” es un título evocador donde los haya.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Pues haré por buscarlo, porque no me puede interesar más.

Sólo he leído los relatos de Wilde ("El natalicio de la infanta") y Dickens ("El guardavías"), ambos sensacionales. De Ruskin hay un tomito con dos relatos editado por Olañeta. Y si te ha gustado el Barón Corvo, Valdemar (bueno, seguro que lo sabes, pero por si acaso...) tiene editado "El deseo y la búsqueda del todo". "Adriano VII" lo publicó la editorial Siruela en su colección El ojo sin párpado. Amabas me parecen tan geniales como excesivas. O quizá geniales por excesivas, que no sé... Si te interesa el personaje, "En busca del Barón Corvo" de A.J.A. Symons es una obra prodigiosa. Lo editó Seix Barral y creo que aún se puede encontrar rastreando en los saldos.

Un saludo: Llosef.

mié. mar. 21, 11:03:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Tomo nota

jue. mar. 22, 12:16:00 p. m. 2007  

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