martes, marzo 06, 2007

"Jitanjáfora" de Sergio Parra


Hay que reconocer que la sombra de Harry Potter es alargada, o por lo menos eso podrías pensar uno al acercarse a una novela como “Jitanjáfora” de Sergio Parra. Me explico, al igual que en las novelas de J. K. Rowling también nos encontramos ante una sociedad secreta de magos oculta al mundo real, esa sociedad entra en contacto con un prometedor joven, Conrado Marchale, que posee el potencial para convertirse en el mayor mago de todos los tiempos. Como no, Conrado marcha a la escuela de hechicería de Salzburgo donde acude a unas clases más que peculiares, traba amistad con un tímido y algo torpe aprendiz como él, Adolfo Figueredo, conoce a una fascinante alumna, Umami, se enfrenta a uno de sus profesores, Targo Sobievsky, y participa en el torneo Mencorp, un deporte que hace furor entre los aprendices de mago.
En fin, una serie de temas y situaciones que son de sobra conocidos por los lectores de las populares novelas de la británica.
Y, sin embargo, no hay nada más diferente que las aventuras de Harry Potter y las de Conrado Marchale. La diferencia que hay entre un agradable libro para niños y un agudo, desagradable y sorpresivo entretenimiento para adultos. Háganme caso, lean a Sergio Parra pero eviten que sus hijos de 9 años lo hagan.
Conrado Marchale es un yonqui en pleno mono, los sistemas de reclutamiento de la Academia de Magia son dignos de los sueños húmedos del Marques de Sade, la magia descrita en el libro se acerca más a una ciencia hiperdesarrollada que a la magia estilo Merlín (de hecho, en mi modesta opinión, esto es más una novela de ciencia ficción que de fantasía) y el Torneo Mencorp es tan letal como fascinante y deja al quidich a la altura de las carreras de chapas.
Sergio Parra ha demostrado con este libro unas dotes de narrador más que encomiables, partiendo de unas bases conocidas por casi todos los lectores del fantástico de hoy en día, las retuerce con auténtica maestría para conseguir un artefacto literario tan fascinante como pleno de mala leche.
Puede que sea un tópico pero estamos ante el típico libro que es difícil de dejar sin leértelo de cabo a rabo. Y no deja de tener mérito si tenemos en cuenta que, a la hora de la verdad, en la novela en sí pasan muy pocas cosas. Por supuesto, hay un misterio que resolver pero la mayor parte del libro consiste en el reclutamiento de Conrado (un inicio de la historia realmente brillante y absorbente), la larga descripción de las clases en Salzburgo (el único momento en que el libro flaquea y cae, en ocasiones, en lo monótono y repetitivo), la huida de Conrado y su vuelta al redil y el Torneo Mencorp.
Vamos, que en manos de otro la cosa habría quedado bastante aburrida y gris pero que, en cambio, Sergio Parra consigue darle una marchilla de los más estimulante.
Otra muestra del buen hacer literario del autor viene de la mano del colorido y barroco lenguaje que utiliza, aunque a veces uno pueda sentirse mareado por la riqueza de vocabulario que impregna todo el libro o por la verborrea de un personaje como Adolfo Figueredo (aunque muchos de sus profesores magos no le van a la zaga), no es menos cierto que de esta forma se consigue una textura, un saborcillo tan diferente como especial que convierte la prosa de Sergio Parra en algo único dentro del fantástico patrio tan, dado a la aridez expresiva.
Por último, la sorpresa final que encierra la novela es tan radicalmente original y tan impresionante desde el punto de vista moral (y prefiero no desvelarla por que si no me cargo el 80 % de la gracia del libro) que hace que en la última página, prácticamente, te replantees todo el libro y empieces a atar cabos a toda velocidad haciéndose la luz en un buen número de cuestiones que, hasta el momento, estaban entre sombras. Lo más impresionante de todo es que el autor en ningún momento ha ocultado el truco, que este estaba más que avisado gracias a un buen montón de pistas a lo largo de varias páginas y que sólo la autoceguera del lector (por lo menos de este lector) le ha impedido llegar a unas conclusiones tan inevitables como impactantes.
Por acabar, un libro de lo más gratificante a pesar de esa parte central que se hace un tanto espesa y que tiene su gran hándicap en su aspecto de introducción a una historia mucho mayor, historia que puede que nunca sea escrita y que, desde luego, dejará a más de uno con la miel en los labios.

3 Comments:

Anonymous Erika said...

Gracias por la reseña, ¿Termina la novela en dicho libro? O como su "original" , ¿Habra continuacion?
Me recuerda en algo a Tanya Grotter, el 99.9% decia que el autor plagio a H.P pero nunca encontre dicho libro (al menos) tradicido al ingles.

mié. mar. 07, 07:27:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

La novela tiene un final claro lo que ocurre es que deja unas expectativas abiertas impresionantes.
Y en ningun caso se trata de un plagio de Harry Potter, mas bien se inspira vagamente en la serie de Rowling pero bien poco tiene que ver con ella. La diferencia entre lo adulto y lo infaltil, enre sexo y perversion y caramelos y copiar en clase.

mié. mar. 07, 08:50:00 a. m. 2007  
Anonymous Erika said...

Espero conseguirla para este fin de semana.

mié. mar. 07, 01:31:00 p. m. 2007  

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