jueves, enero 18, 2007

1001 Libros que hay que leer antes de morir

Decía Cesar Mallorquí hace un tiempo en su estupendo blog que se pirraba por las listas y reconozco que a mí me pasa lo mismo. De hecho, me atrevería a decir que algo parecido ocurre con muchos seguidores de la ciencia ficción y vicios similares. Sino no me explico el porqué de tantos debates sobre el canon de las narices y tantos libros y artículos sobre imprescindibles y los 10, 20, 50 o 100 mejores libros de todos los tiempos. Vamos, que nos mola hacer listas, más que a un tonto una tiza.
Así que si me encuentro un tocho que se titula “1001 libros que hay que leer antes de morir” babeo de mala manera y por mucho que mi subconsciente me diga: “No, no, que es mucha pasta” al final las manos van al pan y el libraco a la estantería como dos y dos son cuatro.
Y, para que disimular, en este último par de meses me lo he pasado como un enano leyéndolo a ratos cortos, que es la única forma de leer semejantes engendros sin volverse tarumba. Por supuesto he asentido doctamente cuando el criterio de los seleccionadores coincidía con el mío, he puesto cara rara cuando me he encontrado con títulos que no conocía y, especialmente me he indignado y echado espuma por la boca cuando descubría un título que no debía de estar ahí o alguna flagrante omisión. En resumen, que el libro ha cumplido con todas mis expectativas, polémicas incluidas que para eso están estas cosas.
Por supuesto, nada es perfecto y este libro menos. Sólo hay novelas (aunque se cuelan algunas colecciones de relatos y ensayos), la parte referida a antes del siglo XIX es demasiado escasa (es donde he notado más faltas, en especial en la Edad Antigua) y hay demasiados libros de los últimos 30 años (creo que nos falta aún perspectiva). Pero también es verdad que la edición española del original anglosajón hace un pequeño destrozo que me ha cabreado un tanto y esta vez de verdad. Me explico, el libro se basa, principalmente, en autores anglosajones, lo cual es lógico viendo su origen y la riqueza narrativa de esta lengua pero, con una gran amplitud de criterio, Peter Boxall y su cuadrilla (más de 30 colaboradores) amplían su mira e incluyen una cantidad altísima de autores de otros países, incluidos muchos de escasa proyección en nuestra España como son los escritores africanos o asiáticos. Una intención realmente encomiable y que tiene como único handicap el que aparezcan muchos inéditos.
Eso sí, se ve que el editor español opinaba que las obras en nuestra lengua no estaban bien representadas y, por tanto, decidió ampliar la selección, y de que manera. Prácticamente una cuarta parte de los libros proceden de España en sus diferentes lenguas y de Latinoamérica, lo que, sencillamente, me parece excesivo. Como el editor no quería “destruir” el bonito 1001 de la portada (seguro que se le debió de ir a los 1200 o más) decidió suprimir muchos libros originales según su oscuro criterio y, para rematar la faena, encargó las reseñas de cada uno de los libros autóctonos a un grupo de académicos nacionales, incluidos los que ya habían sido reseñados por los seleccionadores originales, esas reseñas han desaparecido en el limbo más absoluto.
Ni que decir tiene que los criterios de los antologistas españoles no son similares a los de sus colegas anglosajones y, vamos a ser sinceros, tampoco se puede negar que los de fuera reseñan mejor que nuestros chicos.
En fin, una cagada monumental que se agudiza más aún leyendo los dos prólogos, el del seleccionador inglés, Peter Boxell, y el del español, José Carlos Mainer. Boxell tiene un par de ideas claras, primero, que se van a seleccionar libros buenos y, segundo, que también tiene que haber cabida para libros populares, los que han gustado a los lectores a lo largo del tiempo y se han convertido en fenómenos a pesar de las opiniones de los críticos. Por tanto, está James Joyce y Marcel Proust, Balzac y Zola, Dickens y Stendhal, Flaubert y Henry James, De Lillo y Auster, pero también Raymond Chandler y Dashiell Hammet, Ágata Crhistie y Dorothy Sayers, Chester Himes y James Cain, Robert Louis Stevenson y Jack London, Ian Fleming y Daphne Du Marier. Boxell lo tiene tan claro que entre sus reseñadores hay críticos, académicos, periodistas, editores, traductores y simples lectores. Un popurrí de lo más animado y curioso.
Mainer es todo lo contrario, su prólogo es tan antipático que uno se pregunta para que narices se ha metido en este proyecto, no le gusta que sólo haya que elegir 1001 libros, no le gusta que haya tantos autores ingleses (aunque reconoce a regañadientes que si, que vale que escriben muy bien los jodidos), no le gustan las listas, no le gusta la literatura popular y no le gusta que haya tantos libros basados en películas o del gusto del público más que dela crítica. Su listas de colaboradores está formada íntegramente por profesores de universidad.
El resultado es que si uno le echa un vistazo a los resultados por países da la sensación de que tenemos la literatura más coñazo, sería y trascendente del mundo frente al gran número de obras que tiene pinta de ser divertidas de otros países.
Pero bueno, aparte de despotricar un poco sobre este destrozo, esta entada la he hecho por la agradable sorpresa que me ha supuesto descubrir que un centenar de los títulos incluidos en la selección corresponden a libros de ciencia fición, fantasía y terror. Entre ellos hay autores cultos y de prestigio como Swift, Hoffmann, Gogol, Poe, Huysmann, Wilde, Woolf, Huxley, Orwell, Hesse, Junger, Pynchon, Calvino, Lessing, Coetzee, Atwood, Burguess, Ackroyd, Hoeg, Murakami, Mitchell o Roth pero, y esa ha sido mi sorpresa, autores de guetto como Walpole, Lewis, Shelley, Maturin, Hogg, Carroll, Verne, Le Fanu, Wells, Lovercraft, Hodgson, Tolkien, Capek, Asimov, Peake, Wyndham, Dick, Clarke, Lem, Vonnegut, Rice, King, Adams, Carter, Gibson, Gemmell, o Sagan.
Por supuesto, no es cuestión de ver si estamos de acuerdo o no con los seleccionados, a mí hay unos cuantos que me tocan las narices, pero ver junto al “Ulises” o “En busca del tiempo perdido”, “Fundación” y “El Señor de los Anillos” me deja tan anonadado como satisfecho. Eso es amplitud de miras, criterio y ausencia de sectarismos y lo demás son cuentos. Y, lógicamente, la selección se amplía a campos afines como el humor, el policíaco, el espionaje, lo romántico, el misterio, la aventura, etc, etc.
Frente a esa generosidad la lista “española" queda un poco triste y desangelada, por supuesto aparece Bioy Casares y Borges, también Cunqueiro y Perucho pero si nos vamos a los últimos 30 años sólo aparece tímidamente Palol y Somoza. En fin, tampoco estoy pidiendo que pusieran “Gabriel” de Domingo Santos pero tanto costaba buscar algún título de cf digno que los hay.
En resumen, y a pesar de los pesares, un libro muy disfrutable si estás tan enfermo como yo y muy envidiable para todo lector español.

5 Comments:

Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Gracias por hablar de este libro. Lo había visto pero no sabía qué opinar de él.

Me dejas anonadado: ¿Asimov y Sagan en la lista?

jue. ene. 18, 11:40:00 p. m. 2007  
Blogger Innsmouth said...

A la limón de la antipatía del mundo académico 'serio' y 'sesudo' hay un artículo de Sánchez Piñol que te podría interesar

http://www.elpais.com/articulo/cine/aventuras/genero/elpcinpor/20060901elpepicin_5/Tes

En él le da un pequeño repaso al carácter segundon de la literatura de aventuras... que se podría ampliar a la literatura de género fantástico en su formato más general.

vie. ene. 19, 09:23:00 a. m. 2007  
Blogger Innsmouth said...

perdón intentaré poner el enlace bien
Artículo

vie. ene. 19, 09:25:00 a. m. 2007  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Y Asimov por partida doble, recogen "Yo robot" y la trilogía original de las Fundaciones. Con Wyndham hacen lo mismo, "El día de los trífidos" y "Los cucos de Midwich", "¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas?" de Dick, "2001" de Clarke, "Neuroamante" de Gibson, "Crash" de Ballard, "El Señor de los anillos" y "El Hobbit" de Tolkien, "Gormengast" de Peake, "En las montañas de la locura" de Lovercraft, "El resplandor" de Stephen King y otros muchos. Repito que alucina verlos al lado de Balzac, Proust, Joyce, Woolf y demás.
Y si, lo de la guerra mundo académico mundo lector apesta.

vie. ene. 19, 10:15:00 a. m. 2007  
Blogger lavan said...

gracias por opinar de manera tan completa sobre este libro, ya que no estaba convencida si tendria lo que yo buescaba en un libro titulado de tal manera, pero si, cuesta y por eso lo pense dos tres y mas veces si vale la pena, pero la mayoria de las reseñas o sinopsis del libro dejan mucho, por no decir, todo que desear, me has convencido, que ahora mismo voy a ver si lo tienen en mi libreria favorita, gracias por haber publicado una opinion semejante, que hasta me eh reido y asentido jaja...
ahora demuestro que no soy un robot...

sáb. may. 12, 04:06:00 p. m. 2012  

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