lunes, noviembre 21, 2011

"El Hombre de la Oreja Rota" de Edmond About

Hay que ver lo veleidosa que es la gloria, y especialmente, la literaria. Autores que en vida lo consiguieron todo, son olvidados a los pocos años de su muerte, otros que en su momento pasaron desapercibidos, mantiene sus status de maestros siglos después de abandonarnos. Desde luego todo un misterio y que hace que esto de la crítica sea una labor un tanto ingrata y, por lo general, bastante aleatoria.
Fijémonos si no en la figura de Edmond About (1828-1885), un escritor francés que lo consiguió todo en vida: éxito de público y crítica, dinero, fama, una brillante carrera que le permitió jugar con la política y convertirse en una codiciada firma de la prensa del momento. Su vida literaria culminó con su entrada en la Academia Francesa poco antes de morir.
Vale, que levanten la mano aquellos que a día de hoy hayan leído algo de él. Ya, me lo imaginaba, casi nadie. O por lo menos un porcentaje ridículo comparado con los que han disfrutado de coetáneos suyos como Flaubert, Maupassant, Huysmans, Zola o Jules Verne. Por supuesto, hay una respuesta lógica al por qué de esta situación. Casi todos los anteriores (menos Verne) son auténticos genios de la literatura, About como mucho llega a la categoría de artesano de obras populares. Evidentemente, así es difícil competir en la carrera de la gloria póstuma. Y, sin embargo, algo del misterio sigue ahí, por qué About no es mucho peor que Verne, Salgari, Rosny Aîné o muchos otros autores populares cuyas obras aún hoy se siguen leyendo. En fin, que la fama es veleidosa y difícil de entender.
“El hombre de la oreja rota” (1862) rondaba por mi casa desde hacía años. Creo recordar que lo compré yo cuando aún estaba en el colegio en alguna oferta a precio irrisorio, o puede que fuese mi padre, o incluso mi abuelo. La edición de Austral es de 1968 (aunque la original es de 1933), así que todo es posible.
Hasta hace poco no me he decidido a darle una oportunidad y, una vez dada, no me arrepiento. No es una obra maestra pero resulta mucho más legible de lo que aparentemente uno podía suponer. Como novela de ciencia ficción no se quedó anticuada hasta los años 60, y su argumento, con más o menos cambios, podemos encontrarlo en cientos de relatos pulp y clásicos e, incluso, en películas y series televisivas actuales.
Fougas es un coronel francés aparentemente muerto por congelamiento durante la campaña de 1813 (una suerte, por qué los rusos lo iban a fusilar al día siguiente). El profesor Meiser, sabio alemán, realiza un experimento con él y consigue convertirlo en algo parecido a una momia, ni muerto ni vivo. Hoy hablaríamos de hibernación, pero esa terminología no existía en aquellos años, lo que no quita mérito a la imaginación de About al describir un proceso que actualmente sigue siendo estudiado de forma seria por numerosos científicos.
En cualquier caso, en 1859, Fougas es comprado por el joven ingeniero francés León Renault que consigue devolver la vida al coronel. A partir de ahí la novela deriva en una serie de escenas cómicas basadas en los cambios de costumbres producidos en los 46 años que Fougas lleva dormido. De nuevo una idea que luego ha tenido muchísima fortuna y que todavía sigue siendo el eje de muchos productos de entretenimiento.
A grandes rasgos, Fougas es una especie de salvaje que choca con la mucho más pacífica Francia de mediados de siglo. No es para menos, alguien que ha vivido la Revolución y las guerras napoleónicas no deja de ser todo un fenómeno para los pacíficos y algo mojigatos franceses del apogeo del II Imperio.
Aún así, la crítica de About es suave, casi dulce, y nuestro autor pronto prefiere centrarse en situaciones más cercanas al vodevil, con un Fougas que le roba la novia a su salvador, Renault, que se hace con una fortuna de forma rocambolesca, y que desea reingresar al ejército a toda costa. Al final las cosas vuelven a su cauce y hay un toque un tanto amargo en los últimos párrafos que desentona un tanto con el tono general del resto de la novela.
Como obra de ciencia ficción, “El hombre de la oreja rota” es muy interesante y reveladora, al ser una de las primeras en presentar un par de ideas (la hibernación y el choque temporal) que luego tuvieron un gran éxito. Su lectura en este sentido es bastante recomendable, sobre todo por qué es posible rastrear hasta el “Frankenstein” de Mary Shelley el origen de la idea de la hibernación que About desarrolla. En efecto, las escenas en que Meisner consigue mantener en animación suspendida a Fougas no dejan de ser un calco de las de la novela de la autora inglesa (esa electricidad galvánica que juego da…), y, a fin de cuentas, de crear vida a mantener con vida a alguien aparentemente muerto el paso es pequeño, pero eso no resta mérito a About, uno de los primeros en darlo de forma efectiva.
Como novela estrictamente dicha, la cosa ya es harina de otro costal. “El hombre de la oreja rota” no deja de ser un tanto intrascendente, un divertimento sin malicia, sólo empañado por ese toque de amargura final. About no se ríe de sus compatriotas si no con ellos. La crítica podría haber sido despiadada pero nuestro autor, prudentemente, prefiere mantenerla a raya y buscar otros efectos cómicos más inofensivos. Posiblemente, esta decisión fue la que le hizo triunfar en vida, pero la que le ha restado mérito a largo plazo.
Aunque, en general, su humor, auténtico eje de toda la novela, está un poco pasado de moda (especialmente en la caricatura de los alemanes), tengo que reconocer que, en ocasiones, aún consigue despertar alguna sonrisa y, a grandes rasgos, permite que el libro sea bastante legible (a lo que ayuda sus 176 páginas, un tamaño idóneo para sus fines) y que algunos de los giros de la trama sean bastante interesantes (posiblemente muy novedosos para la época pero hoy por hoy vistos mil veces).
Quizá el principal hándicap de toda la novela es la forma un tanto rastrera que utiliza About para hacerle la rosca a base de bien a Napoleón III, un personaje que sería ridículo si no fuera por qué sus absurdos sueños se vieron ahogados en sangre en Sedan en 1870 y en la Comuna en 1871. Las aventuras de Fougas por su corte dan un poco de vergüenza ajena, pero hay que reconocer que About siempre fue un oportunista en política: liberal y anticlerical de joven, no tuvo ningún empacho en defender la idea imperial de Napoleón III a capa y espada para, finalmente, convertirse en fervoroso republicano. En cierta forma su actitud fue paralela a la de la mayoría de los franceses de su generación, no todos podían jugar a ser héroes en el exilio como Victor Hugo, Merimee, sin ir más lejos, jugó un papel muy parecido. Pero About podía haber intentado disimular un poco más, no fue el caso.
Es, por tanto, un libro que sin ser nada del otro mundo merece mayor suerte de la que ha tenido, sobre todo, por qué, en ocasiones recuerda mucho a Verne, alguien que a día de hoy todavía goza de cierto número de seguidores, para estos, el libro de About merecerá la pena.
En cuanto a la traducción de Carlos Villaciero, eficaz aunque muy de 1933, cuando fue realizada. La edición de Austral tan digna como todas las de esta colección, decana de nuestras ediciones de bolsillo y, desde luego, un ejemplo a seguir, tanto por lo cuidado de la selección de títulos, como por las traducciones, el diseño general del producto y su precio final. Ya me gustaría que algo parecido a la antigua Austral existiese en nuestros días con semejante fuerza y presencia.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Bueno, yo soy uno de los admiradores de Verne. De hecho leí " 20000 leguas ..." hace un para de años ( calzo ya algunos como lector, si es que eso significa algo), y me quedé de piedra por lo extraordinaria que me pareció: Una obra maestra de gran belleza conceptual expresada en un lenguaje (poco literario según los baremos más vanguardistas de a partir de unas pocas décadas despues)sencillo, elegante y efectivo. Peeero, peeero, la peripecia que describe es de primer orden, de una altura poética visionaria sin igual ( la visión de las ruinas atlantes iluminada por un rayo de luz lunar que atraviesa las profundidades submarinas, bufff; el accidente entre las masas de hielo del polo norte - que casi parece una aventura futurista de Clarke-; bueno, tantos tantos tantos momentos, de verdád ...) y sobretodo, la figura del capitán nemo, que no es otra cosa que un bin laden del siglo xix. Madre mía, no puede negársele fuerza visionaria irresistible a esta obra maestra. He oído decir que a Bradbury le preguntaron que tres obras se llevaría a una isla desierta o escribiría si pudiera elegir 3 de entre toda la historia de la literatura: y, claro, contestó " 20000leguas, 20000 leguas, 20000 leguas ...". En fin, un abrazo y gracias por tu blog. Comparto también tu admiración por la Tercera Fundación. victorderqui.

lun. nov. 21, 01:06:00 p. m. 2011  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Bueno, Verne es una asignatura pendiente, por qué después de leérmelo de cabo a rabo en mi juventud y adolescencia no he vuelto a tocarlo, y creo que le debo al abuelo un revisión, a ver cuando me lanzo.
About es un Verne más ligero, más cercano a "El experimento del Doctor Ox", por ejemplo, y lejos de la grandeza romántica de Nemo, pero merece una lectura sin prejuicios.

dom. nov. 27, 08:06:00 p. m. 2011  
Anonymous Anónimo said...

yo lo tengo una edicion de 1914,

sáb. abr. 23, 12:01:00 a. m. 2016  

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