lunes, junio 14, 2010

Ver para Creer

Desde luego no ganamos para sustos y absurdos. Me explico. Creo que ya he mencionado más de una vez que trabajo en cierto instituto de secundaria como profesor. Un lugar donde la lectura es algo remoto, lejano y totalmente irrelevante. Como decía un compañero ya fallecido, y por resumir un poco, muchos profes nos sentimos como misioneros entre zulúes.
Mis compañeros de lengua y literatura bregan a diario con esta panda irreductible a los encantos de la lectura, e intentan engatusarles de mil y un manera, a que engañarnos, por lo general infructuosas.
Hace ya tiempo que nadie se plantea que lean a los clásicos (por lo menos en la E.S.O.), lo que quizá no es del todo mala idea. Lo malo es que, a cambio, impera la dictadura de la Literatura Juvenil “con valores”, tan del gusto de editoriales y ministerios y tan pobre en resultados.
Algunas de las obras que se leen (es un decir) los chavales de mi centro las he reseñado en este blog, obviamente las de temática fantástica, que alguna ha habido, aunque no son, ni mucho menos, la mayoría. Y eso, es algo que, sinceramente, no he entendido nunca, por qué hay un tipo de lector, y creo yo que más común en la adolescencia que en la madurez, apasionado por lo extraño, lo raro, lo aventurero, lo terrorífico e, incluso, lo bizarro. Todo ello terrenos del fantástico y que, a buen seguro, podría servir como anzuelo para que ese ansiado El Dorado, el hábito de la lectura, sea al fin hallado a estas edades. Y si no, echémosle un vistazo a J. K. Rowling y su saga de Harry Potter o, ya en mi época, a los éxitos de Michael Ende o el mismísimo Tolkien.
Pues nones, lo fantástico, como siempre, es más un gorrón que se ha colado en la fiesta que un invitado con todas las de la ley.
Y a cambiar eso, no ayuda nadie, empezando por lo padres, otras benditas criaturas. Y después de este prolegómeno explicativo paso a detallar el caso. Este año uno de los libros a leer (o sufrir, según los casos) era “Sesión de espiritismo” de Carlos Puerto. No he tenido el gusto de leer la novelita pero creo que es un libro fantástico “falso”, un poco al estilo de Gisbert (“Los espejos venecianos”, “Algo despierta en secreto”), partiendo de una premisa teóricamente fantástica se narra una historia más bien realista donde lo fantástico queda totalmente explicado. Aunque no descarto que sea de los que tengan sorpresa final, un toque que de algo de ambigüedad a la historia.
En cualquier caso, y aunque estos no sea un sub-género que despierte mi entusiasmo, no puedo dejar de ver esta pequeña obra con una cierta simpatía y, es posible, pueda ser realmente eficaz a la hora de despertar el gusanillo lector entre nuestras fieras.
Hasta que la madre/padre de la fiera de turno vio el libro y dijo que su niño “eso” no se lo leía, que era peligroso, una porquería, y anti-religioso y patatín y patatán. Y el niño no se leyó el libro, y aquí paz y después gloria.
Tamaña cabeza cerrada cual cárcel iraní tiene bemoles a estas alturas del partido. Vale que es una postura minoritaria pero que alguien todavía vaya por ahí persignándose ante la mención de la palabra espiritismo o de cualquier cosa que suene a Terror me parece digno de otros tiempos y otras latitudes. Pues no, España 2010, aquí y ahora.
Claro que la tontería de los progenitores del chaval es total si tenemos en cuenta que otros años el angelito se ha tenido que leer cosas como “La ciudad de las bestias” de Isabel Allende o “Alto riesgo” de Nick Manns, este último una auténtica historia de fantasmas con un par de escenitas bastante logradas para ser un libro del tipo del que hablamos (literatura juvenil un tanto cutrelux). Pero claro, el autor o la editorial, perros viejos, se olfatean los problemas de semejantes mentes cerriles y zanjan el tema poniendo títulos anodinos y genéricos que consiguen engañar a determinados personajes, que juzgan los libros únicamente por sus títulos, probablemente por qué son incapaces de ir más allá de la portada en sus curiosidades lectoras.
En fin, de risa si no fuera por qué, en el fondo, es de pena. Eso sí, no suframos mucho por el alumno, la lectura del libro suele significar un 10-20 % de la nota de un trimestre, así que, a menos que sea un zote (que igual sí), no leerse un material tan peligroso no acarrea el suspenso automático. Y así nos va, claro.

6 Comments:

Blogger Risingson Carlos said...

Lo de la lectura para los críos es una cosa que tampoco llego a entender yo. Por un lado la familia es quien mayormente fomenta o deja de fomentar la lectura, y no nos engañemos, no hay niños Matilda: si los padres ven la televisión, el niño no va a la biblioteca.

Luego ocurre algo con el género fantástico que no sé si has notado... está más demonizado que nunca. Me asusta recuperar cualquier película de los 80 y ver como el "nerd" era el héroe, y cuándo ahora Harry Potter es un placer culpable hasta para los niños. Lo diré: en cuanto se interesan por algo los niños, cualquier cosa, se les cuelga el sambenito de "friki". Y ahí los padres no suelen hacer absolutamente nada temerosos de que no se integre.

Y es que... perdona la paranoia, pero me da la impresión de que cada vez más se está demonizando el ocio y el escapismo. Que ese es el verdadero problema: mientras lees no estás yendo al gimnasio, a no ser que leas algo UTIL.

Paranoias mías, insisto.

FDO: recordando,el hombre anteriormente conocido como Carlitos

mar. jun. 15, 01:03:00 p. m. 2010  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Es que lo de la familia es la base de todo el cotarro. La mayoría de los problemas del sistema educativo parten de las familias, lo que ocurre es que ningún político va a reconocer eso, por qué donde yo digo familia el dice votantes y ahí se acabó el tema. Es mucho más fácil diseñar sistemas de enseñanza absurdos cada tres años y cargar las culpas sobre los profesores que cambiar de cabo a rabo una sociedad entera.
Ahora, yo no tengo tan claro lo de que el fantástico esté demonizado, por lo menos no más ahora que antes. sin ir más lejos, en cine, es el género de moda.
En lo que coincido contigo es en la idea de que la lectura tiene que ser útil ante todo, si no es vicio.
Parte de nuestro oscuro legado religioso, lo que se disfruta es pecado. A veces creo que los planes de estudio de literatura han sido hechos por sacerdotes del siglo XVI que velan por nuestras almas...

mié. jun. 16, 10:38:00 a. m. 2010  
Blogger Risingson Carlos said...

Oh, bien, compartes la segunda parte de mi conspiranoia: vivimos en una segunda época ultrarreligiosa donde la cultura occidental parece eternamente llevada por la culpa, el sacrificio y la penitencia :D

mié. jun. 16, 11:41:00 a. m. 2010  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Ja Ja
Estoy de acuerdo, pero no del todo, sinceramente creo que una parte de la sociedad es abiertamente irreligiosa y/o arreligiosa y puede vivir con total libertad esa opción. Lo que no quita para que un grupo muy importante de la sociedad siga aferrado a la superstición, especialmente a sus vertientes más sofisticadas que son las religiones organizadas. Y, ciertamente, en épocas de crisis, esta opción ganada adeptos.
Es curioso, hace poco he leído la autobigrafía de H. G. Wells, la escribió hacia 1934 y cuando cuenta algunas cosas que le tocó vivir al respecto a finales del XIX hoy simplemente parecen absurdas (por ejemplo, para ejercer de profesro de lo que actualmente llamariamos secundaria tuvo que confirmarse siguiendo el rito anglicano, si no imposible).
Wells era optimista sobre el futuro de la religión, suponía que se desvanecerían en breve. A día de hoy la cosa no está tan clara pero, desde luego, hemos avanzado bastante.
Quizá haya un porcentaje de seres humanos que siempre recurrirán a la religión pase lo que pase.

mié. jun. 16, 08:31:00 p. m. 2010  
Anonymous Umbriel said...

Je. Me ha recordado a una experiencia que tuve con un primo hace un par de años.
Soy el nieto mayor de la familia, y con diferencia -salvo por mi hermana, saco ocho años al que menos se lleva conmigo-, y mantengo una especie de relación "maestro/aprendiz" con uno de mis primos en cuanto a la temática del cómic, y el problema en este caso son sus padres -mi tía incluida-, que, para que os hagais una idea de como son, mi hermana y yo los llamamos a escondidas "Los Flanders". La cosa es que tenía repetido un libro de temática fantástica, "Brujerías" de Pratchett, y se lo regalé a mi primo. Cuando un mes después le pregunté si se lo había leído... me dijo que su madre se lo quitó porque leyó la sinopsis y creyó que era "un libro satánico". Tócate los concejales...

jue. jul. 22, 12:03:00 p. m. 2010  
Blogger Zah said...

Muy cierto, y a la hora del examen, siempre está la hora de buscar el resumen en internet, a falta de imaginación xD

jue. ago. 05, 07:12:00 p. m. 2010  

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