jueves, marzo 13, 2008

Memoria Recuperada: "Tres Corazones y Tres Leones" de Poul Anderson


En la portada una pequeña ilustración corrientita. La traducción, nada del otro mundo, es de Rafael Lassaletta. El libro cuenta con una introducción anodina del editor, Alberto Santos. Siguiendo la tradición de Edaf, aparece cierta publicidad engañosa con la inclusión en la portada de la mención a los premios Hugo y Nebula, que hace referencia al autor pero no al libro como se pudiera pensar inicialmente. Lamentable.
Uno de los grandes clásicos de la fantasía al fin publicado en España, aunque es una pena que lo haya hecho precisamente Edaf, la editorial chapuza por excelencia.
Claro que, al tratarse de un clásico un tanto añejo, estamos ante algunos “pequeños” problemas. La historia es buena, bien contada y efectiva. Anderson es un buen escritor, con un estilo ágil y directo, aunque por culpa de la traducción queda algo gris. Sin embargo, todo el esquema de la obra suena ha sabido, a historia que ya hemos leído. Y es una pena que esto ocurra por que esta fue una de las primeras novelas que recoge dicho esquema y la sensación de hartazgo viene más bien de la lectura de aquellos que la han imitado.
El personaje principal (alto, guapo y bastante WASP, of course) es trasladado desde nuestro universo a otro dominado por la magia y bastante medieval, en el que encarna a las fuerzas del bien contra la oscuridad (¡Tachán!). Quizás las novelas de Moorcock y la trilogía de Thomas Covenant “el incrédulo” (por no hablar de Zelazny y Ámbar) hayan hecho que esta situación sea rutinariamente familiar. Y, sin embargo, Anderson fue el precursor y, además, lo hizo lo bastante bien como para que su libro siga teniendo encanto.

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Bueno, el gran precursor no fue Poul Anderson si no Mark Twain y “Un Yanki en la corte del rey Arturo”, Anderson fue de los primeros en modernizar la idea y tomársela en serio (no como Twain que hizo una coña marinera durante buena parte de la novela), aunque no dejo de utilizar un suave sentido del humor de lo más eficaz. Junto a Moorcock, Donaldson y Zelazny también podría haber hablado del Heinlein de “Ruta de gloria”o del Kay de “El tapiz de Fionavar”. Sin olvidarnos de Sprague de Camp, el eslabón perdido entre Twain y Anderson.
“Tres corazones y tres leones” se lee con rapidez y se disfruta más con una sonrisa nostálgica en la cara que con auténtica satisfacción. Comparada con sus descendientes es, quizás, demasiado sencilla y carente de ambición. Aunque reconozco, que una novela de sólo 254 páginas se agradece frente a las n-logías que vinieron luego.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Estoy leyendo ahora la trilogia o lo que sea de Gene Wolfe, el Caballero, y parece la misma idea pero mucho mas rebuscado y sin el sentido del humor. Me esta gustando pero es denso, no se si por la traduccion o por el estilo.

vie. mar. 14, 01:47:00 p. m. 2008  
Anonymous Anónimo said...

A mi me parece un libro encantador, cuya sencillez es solo aparente: Con una traducción más elegante, sin tantas erratas y una portada algo más trabajada o sugerente, creo que sería mucho más conocido y respetado.
Coincido contigo, también, en que mucha de su fuerza se ha perdido a causa de las interminables imitaciones. Sin embargo, para mí, conserva toda la magia de aquellas películas en blanco y negro de aventuras que emitían, hace muchísimos años, los sábados por la tarde.
Ojala, un escritor como Poul Anderson fuese más publicado y conocido en España. No sé porqué, pero a mí siempre me hace pensar en una especie de Rober L. Stevenson de la Ciencia Ficción.
Un abrazo y gracias por todas tus reseñas

vie. mar. 14, 08:01:00 p. m. 2008  
Blogger wraitlito said...

La nave de un millón de años de Anderson sí que es un 'tocho' y no deja de resultarme un libro maravilloso.
Saludos

dom. mar. 16, 12:00:00 a. m. 2008  
Blogger Carlitos said...

Poul Anderson me llegó a tocar mucho las narices en "cosecha de estrellas", es decir, grandes ideas heinlenianas juntadas con lo más chabacano de la imaginería heinleniana - y sin ironía!. Otras cosas son maravillosas, como la mencionada "La espada rota". A ésta le tenía ganas, pero el problema de la descatalogación no me dio muchas opciones :)

Veo que sigues revisitando libros. Sigo atento a tu blog (el único del género que sigo). Yo me encuentro enganchado a novelas de unos 200 años: Walter Scott, Tackeray, Sabatini. Me lo estoy pasando en grande: es de adulto cuando sabes interpretar estas historias.

dom. mar. 16, 11:42:00 p. m. 2008  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

El problema con Anderson es, entre otros, su ideología política. Es bastante de derechas a lo bestia, o sea, a lo yanki. Cuando esta ideología no aparece mucho sus libros se leen con agrado, como es este caso o, por ejemplo, otra novela deliciosa como es "La gran cruzada".
En su juventud se le veía menos el plumero aunque ya apuntaba maneras, "Estrella de fuego", por ejemplo, es una alucinante justificación del bombardeo de Hiroshima. En su madurez se le va más laolla y resulta muy irritante como ocurre con "Cosecha de estrellas" simplemente ofensivo.
En cualquier caso es uno de los grandes clásicos.

jue. mar. 20, 12:35:00 p. m. 2008  

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