lunes, febrero 27, 2006

La Conjura contra América de Philip Roth


Philip Roth fue un escritor al que seguí en mi juventud y del que recuerdo con especial cariño dos libros: “El lamento de Portnoy” (fuente de inspiración para Silverberg en “Muero por dentro”) y “La Pandilla” (una obra de plena vigencia con un Nixon que invade Dinamarca para tapar sus problemas internos ¿les suena?). Luego, avatares de la vida, le deje un poco de lado hasta que fuí leyendo en los periódicos las entrevistas que concedía para promocionar este libro. En una de ellas, Roth se jactaba de haber inventado el género de las ucronías (aunque el no lo llamaba así) y se ufanaba de los listo que era debido a semejante idea. Me molestó, para que engañarnos, por mi cabeza pasaron los nombres de tantos escritores buenos y malos que habían hecho ucronías en los últimos 100 años y pensé que Roth se estaba tirando un enorme farol ¿en su juventud nunca leyó un pulp con las historias de Murray Leinster? ¿No ha oído hablar de Dick que en nuestros días ya es reconocido por algunos miembros de la Academia estadounidense? En fin, que me pareció un ejercicio de egocentrismo típico de un escritor endiosado.
Ahora bien, tiempo ha aprendí que hay que distinguir entre la obra y la persona que la crea, la primera puede ser sublime y la segunda una perfecta imbecil, así que no me entró ningún complejo cuando compré “La conjura contra América” y no me arrepiento en absoluto de esta decisión. Y es que, en mi modesta opinión, este es el libro del año (y ha sido un año de libros muy buenos) por lo menos en el terreno de la ciencia ficción.
“La conjura contra América” es una ucronía en la que Franklin Delano Roosvelt es derrotado en las elecciones presidenciales de 1940 que gana el aviador Charles Lindbergh. El nuevo presidente mantiene a E.E.UU. no solo neutrales en la Segunda Guerra Mundial si no, incluso, aliados de la Alemania Nazi y embarcados en una política antisemita calcada de la de Hitler.
En este panorama, Roth se sitúa a si mismo y a su familia e imagina como hubieran vivido semejante situación. Finalmente, y no pienso desvelar como, las cosas vuelven a su cauce y E.E.U.U. entran en la guerra en el bando adecuado solo que un año más tarde, 1942.
Esto último, es el único elemento de la historia que me chirría. En efecto, dudo que Inglaterra y la U.R.S.S. hubiesen podido aguantar el periodo 1941-42 sin la ayuda estadounidense (primero con el programa de Préstamo y Arriendo y luego con la entrada en guerra de los yankis). Probablemente, un escritor de ciencia ficción hubiese buscado alguna solución “imaginativa” a este problema pero Roth, con buen criterio, decidió no meterse en ese berenjenal, principalmente por que sus intenciones eran otras.
En efecto, “La conjura contra América” es un perfecto libro de personajes (maravillosos, para lo bueno y lo malo), un bienhumorado y fascinante estudio constumbrista de E.E.U.U. en los años 40, una acerba y certera crítica contra el racismo y las actitudes que despierta (tanto entre los que lo ejercen como entre los que lo sufren), una novela de aprendizaje (el paso de un niño a su condición de adulto) y una sólida crítica a la actual política del gobierno estadounidense.
Por todo eso, he de decir que el libro me ha parecido perfecto, absorbente y emocionante y que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una lectura de estas características.
Roth, en otro arrebato de chulería, ha asegurado que igual continua escribiendo ucronías, puedo asegurar que si eso ocurre tiene en mí a un comprador seguro.

P.D. Un detalle menor pero que me ha gustado, hacia tiempo que no veía una portada que se correspondiese también con un libro. Un gustazo.

2 Comments:

Blogger Daniel Salvo said...

Tenía mis dudas para adquirirlo, pero tu artículo me ha convencido. Gracias.

lun. mar. 13, 05:10:00 a. m. 2006  
Blogger GWW said...

Estupendo comentario. Coincido plenamente en que La conjura contra América es un estupendo libro de personajes y de costumbrismo de una época que acababa. En este sentido, Pastoral americana, también de Roth, se centra en el periodo de finales de los años 60 y primeros 70 con la misma profundidad psicológica.

Un saludo y enhorabuena por tu blog.

mar. ago. 28, 10:51:00 p. m. 2007  

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