sábado, febrero 25, 2006

Cazadores de Luz de Nicolás Casariego


No parece ciencia ficción. Nicolás Casariego, un autor joven y con una carrera incipiente desconocido para el fandom. La Editorial Destino, uno de los sellos más prestigiosos de literatura con mayúsculas. Una portada de esas serias y convencionales (un cuadrito moderno y resultón de Verónica García Lao) sin naves espaciales ni guerreras de turgentes curvas. Y, nada menos, que finalista del Premio Nadal 2005 (o sea, que podría haber ganado), probablemente el certamen literario más prestigioso de nuestro país (el Planeta da más pasta pero no tiene el pedigrí del Nadal). En fin, que no parece ciencia ficción, pero lo es. Vaya si lo es.
Estamos ante un futuro cercano pero no tanto donde, después de una serie de convulsiones no explicadas, el mundo se ha dividido en dos zonas: las ciudades, parecidas a las actuales con un altísimo nivel de vida y una estratificación social muy rígida y el campo, donde prima un modo de vida similar al de los países subdesarrollados pero, aparentemente, la libertad es mayor. Por entender un poco esta dicotomía, un habitante urbano puede llegar a vivir cientos de años (los avances médicos y todo eso) pero uno rural no pasa de los 60-70.
Ahora bien, la vida en las ciudades no es precisamente agradable. La estratificación social es férrea, los apellidos indican tu status, si empieza por la A estás en la cumbre, si empieza por la Z eres escoria (obviamente, cuando uno medra cambia de apellido). El consumismo el brutal y existe una ley que prohíbe realizar investigaciones científicas.
En este oscuro mundo se mueve Mallick (por el nombre ya sabemos que no está ni muy arriba ni muy abajo) un ingeniero de ventas que pertenece a una gran multinacional, o, traducido al cristiano, un comercial que es, prácticamente, una propiedad de dicha multinacional. Mallick se ve envuelto en una turbia guerra entre empresas con ribetes políticos y en la que él es solo un peón más (y por tanto, perfectamente desechable). Así que, en parte, este libro es la historia de su lucha por la supervivencia pero, además, Masllick está enamorado (algo bastante raro en esa época) y, como uno sospecha al principio del libro, más tarde o más temprano tendrá que elegir entre su amor o su carrera.
Una historia que podría haberse escrito ambientada en nuestra época y con un toque costumbrista pero que, al situarse en un futuro lejano pero reconocible gana en potencia y evocación.
A pesar de todo, no es un libro fácil. El estilo es frío, distante, seco. No existe empatía por ninguno de los personajes, todos son moralmente reprobables y sus actos dan nauseas (y Mallick no es la excepción). El resultado es un libro desasosegante pero extrañamente atrayente. Hay un cierto placer morboso en observar la vida de esta pandilla de amorales y en reconocer que los ejecutivos y comerciales de las grandes transnacionales de nuestros días no deben de ser mejores.
Casariego es todo un descubrimiento, su prosa es terriblemente eficaz en cuanto a sus objetivos y con una elogiable voluntad de estilo (cazadores de luz es un poético nombre para los ojos). Además, es un tipo que ha hecho bien los deberes. Quizás me equivoque pero juraría que Silverberg está entre sus lecturas, el Silverberg frío, inhumano y pesimista del “El mundo interior”, por ejemplo. Pero, en cualquier caso, hay reminiscencias de muchas otras distopías de la ciencia ficción del pasado siglo (“Mercaderes del espacio” de Pohl, “Un mundo feliz” de Huxley o “Nosotros” de Zamiatin).
En fin, que hemos llegado, puede que no aparezca la palabra ciencia ficción en ninguna parte del libro (en la sinopsis como mucho se habla de “un mundo por venir”) pero el hecho de que un libro de estás características haya estado a punto de ganar un premio como el Nadal debe llevarnos a lectores y autores a una pequeña reflexión. Se acabó el victimismo, se puede escribir ciencia ficción y que esta llegue al público y sea aceptada por la academia, puede que no la space opera o el cyberpunk pero el resto de los sub-géneros si. Solo hace falta una cuestión nada baladí: calidad e historias que lleguen al mayor número de gente posible. Solo de esa forma lograremos romper las fronteras del ghetto, aunque en el proceso tengamos que aceptar que la palabra ciencia ficción no aparezca como reclamo publicitario.
Puede que esté pecando de optimista, en los 70 Torbado ganó el Planeta con una ucronía (“En el día de hoy”) y no pasó nada pero quizás ahora sea el momento, hay autores de gran calidad, hay lectores con una mente más amplia y hay libros de nuestros géneros preferidos que están triunfando sin complejos (“Olvídate de mi”, “La conjura contra América”, “Jonathan Strange y el Señor Norrell”). Si en unos pocos años no se logra romper el techo de cristal que aprisiona a la ciencia ficción nacional dudo que en el futuro volvamos a tener una coyuntura tan favorable.

2 Comments:

Blogger Edu said...

Dan muchas ganas de leerlo. Voy a ver si me lo agencio en la feria del libro.
Sorprende darse cuenta que la diferencia entre un libro bien considerado y otro mal considerado es qué esté o no adscrito al guetto de la ciencia ficción. ¿o no? ¿si el libro se hubiera editado en, pongamos por caso, minotauro, habría tenido la misma consideración de los críticos "oficiales", las mismas ventas? ¿o no, o en realidad la diferencia no es solo la adcripción sino que tambien existen otras consideraciones de tono, de herramientas literarias y, por qué no decirlo, de calidad? no lo sé, pero me gustaría saberlo, la verdad. Es uno de los motivos de que quiera leer el libro.

mar. may. 30, 03:36:00 p. m. 2006  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Son preguntas dificiles y de no facil respuesta. De hecho, las contestaciones que se me ocurren son un tanto contradictorias. Por un lado, seguro que si hubiera sido publicado en Minotauro lo hubiera comprado menos gente y su repercusion entre los criticos hubiera sido infinitamente menor. Dicho esto, me temo que Casariego escribe mejor que casi todos los autores nacionales de cf, con excepciones, por supusto, pero poquitas.
Ahora bien, el mucho o poco exito del libro va a estar condicionado por su condicion de finalista del Nadal, ese galardon es, sin duda, lo que desequilibrara la balanza en cuanto a las ventas.

mié. may. 31, 01:00:00 a. m. 2006  

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