martes, agosto 30, 2005

Ciencia Ficción: Principales Sub-Géneros. Inmortalidad


Las únicas personas que recibían la inmortalidad gratuitamente eran el rey Ricardo, unos cuantos políticos y administradores y, aproximadamente, unos cien médicos, cada uno de los cuales guardaba una parte del complicado secreto del Proceso Stileman. Los demás compraban los siguientes doce años bajo las mismas condiciones: cediendo todas tus posesiones mundanas a la fundación. Y no te molestes siquiera en coger el talonario de cheques si posees menos de un millón de libras.

Joe Haldeman Compradores de Tiempo (1989).

Aquí nos adentramos en un campo minado. La idea de la inmortalidad ha sido una constante de la literatura fantástica a lo largo de los siglos, por ello, no es raro que el más moderno avatar del fantástico, la ciencia ficción, se haya sumado también a especular con la posibilidad de vivir para siempre. Lógicamente, la gran novedad es el sistema para lograrlo, frente al usual pacto fáustico de otras épocas, actualmente los autores buscan algún tipo de explicación científica, ya sean grandes avances en medicina ("Compradores de Tiempo" de Joe Haldeman), los avances de la clonación y la grabación de recuerdos ("… y mañana seran clones de John Varley"), etc, etc.
Ahora, esta cuestión siempre parece un tanto secundaria, un simple paisaje donde situar otros intereses. Estos pueden ser múltiples y variados, algunos lo ven como la excusa perfecta para, una vez más, situarnos en la agradable ciencia ficción aventurera sin mayores complejos ("Tu, el inmortal" de Roger Zelazny, "Las 100 vidas de Lazarus Long" de Robert Heinlein, "Computer Connection" Alfred Bester), otros, en cambio, prefieren utilizarlo como un sistema para reflexionar sobre la evolución de la humanidad a lo largo de los milenios ("Tiempo para Amar" de Robert Heinlein) y, unos pocos, para analizar que sucedería en nuestra sociedad si realmente existiese esa posibilidad y si solo estuviera al alcance de unos pocos ("Compradores de Tiempo" de Joe Haldeman). En cualquier caso, una idea inquietante y quizás cercana sobre la que merece la pena reflexionar.

7 Comments:

Blogger Nacho said...

También se ha utilizado como excusa para crear un conflicto e indagar en la identidad de los protagonistas, caso de "La afirmación", de Priest, o "El libro de los cráneos": un absorbente retrato de la juventud blanca universitaria de la época. ¿Crees que son ciencia ficción? Aquí hay debate :D

mié. ago. 31, 02:27:00 p. m. 2005  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Es cierto, algo de eso se puede encontrar en muchas de las novelas que he citado ("Tu, el inmortal" o "Computer Connection") pero nunca de una forma tan profunda.
Lo malo es que no creo que "El libro de los craneos" sea ciencia ficcion. Me explico, la unica forma de responder a esa pregunta es recurrir al propio libro que es de un ambiguo alucinante: ¿realmente se puede llegar a la inmortalidad en el monasterio o es un engaño enorme? Silverberg no se moja, puede ser una cosa u otra. Si te crees la primera opcion es ciencia ficcion (o fantasia que el metodo para la inmortalidad no parece muy cientifico), si optas por la segunda es una novela mainstream. Yo creo que a los pobres les estan engañando (cosas de mis fobias religiosas) asi que para mi no es ciencia ficcion ni de lejos. Eso si, el libro es bueno de narices.
En cuanto al de Priest, refrescame la memoria ¿es el del tio que esta como una moto y se encierra en una casa donde se chifla mas aun y empieza a imaginarse que vive en un universo alternativo o en el futuro en una especie de archipielago o algo asi?

mié. ago. 31, 08:15:00 p. m. 2005  
Blogger Nacho said...

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jue. sept. 01, 09:56:00 p. m. 2005  
Blogger Nacho said...

No sé. Creo que tiene ese componente que define a la ciencia ficción de calidad (o fantacientífico) de utilizar un ingrediente que no existe como herramienta de disección de un personaje o un hecho social. Para mi va de la mano de "Muero por dentro". Aunque aquí, y en eso todos los que defendéis que no es ciencia ficción ganáis por goleada, el bisturí no es un hecho tangible sino la búsqueda de una quimera. Vamos, como la búsqueda de El Dorado.

El de "La Afirmación" es ese libro. Lo que ocurre es que la novela dentro de la novela, lo que escribe el "chiflado" en su cuarto, es un relato donde a su protagonista, él mismo, le toca el cuponazo definitivo: la inmortalidad (¿no la hemos deseado todos en algún momento de nuestra vida?). Un tratamiento que, después de experimentado, le permetirá vivir para siempre en la edad que se encuentra. Como el tratamiento lleva consigo un lavado de cerebro intensivo, le obligan a rellenar un cuestionario eshaustivo sobre la vida. Así que se pone a escribir su vida "enmascarada", que, si no recuerdo mal, no es lo que le ha pasado sino la vida del chiflado. El caso es que mientras el protagonista de la metanovela escribe, habla sobre su creación e introduce reflexiones muy interesantes sobre la identidad, la memoria, la relación entre ambas,... o lo que supone la propia búsqueda de la inmortalidad. Una negación de la muerte que también se puede ver como una negación de la vida.

Está claro que para Priest la inmortalidad era un tema secundario de la novela, pero le sacaba mucho más partido que Haldeman en su frenética novela.

Por cierto. Me da que el protagonista de "La Afirmación" es el propio Priest. Y éste el libro que escribió para salir de un bache bastante profundo.

jue. sept. 01, 09:59:00 p. m. 2005  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Si, ese es el libro de Priest. Lo que pasa es que me lo lei hace muchos años y esa parte de la trama sobre la inmortalidad se me ha olvidado. Lo siento. En cualquier caso, por lo que recuerdo no es una obra tan redonda como otras suyas, recuerdo que en algunas partes se me hizo un pelin pesado aunque ese archipielago que imagino era bastante potente y atractivo.
En cuanto a Silverberg, admito que solo un autor de ciencia ficcion podria haber escrito esa novela y tambien que es un magnifico retrato generacional de la America de los 60 pero creo que mi argumento sigue siendo valido: nunca sabes si los tios se haran inmortales o no. Y es cierto que tiene muchos puntos en comun con "Muero por dentro" pero tambien con otro libro suyo menos parecido formalmente: "Tiempo de cambios". Todos son un retrato de la misma epoca y las mismas gentes solo que escritos en clave de ciencia ficcion. Nunca me ha quedado tan claro como con estos libros la idea de Bernard Wolfe: la ciencia ficcion no habla del mañana sino del ahora.

jue. sept. 01, 10:18:00 p. m. 2005  
Blogger Nacho said...

Cierto. El último tercio es pantanoso y desmerece levemente el conjunto.

Coincido en lo que apuntas de Silverberg y la cita de Wolfe. Hay momentos de "Tiempo de cambios" en los que está hablándonos del verano del amor y lo que era ponerse hasta arriba de peyote en una excursión al desierto para compartir una "experiencia". De liberarse las inhibiciones, los tabús sociales,... y abrirse a los demás. Del significado de la palabra Amor.

Pero volviendo a la inmortalidad. Ayer se me ocurrió un ejemplo que supondría una nueva oferta en tu menú. La que se puede observar en la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson. Más o menos te imaginas de lo que va. Es una obra inmensa con múltiples protagonistas (unos principales, otros secundarios de los de empaque,...) que, en su mayoría, son los primeros cien: los hombres y mujeres que hicieron el viaje y comenzaron la colonización del planeta.

Los tres libros abarcan un periodo de tiempo de (no recuerdo bien) ¿200 años?. Como no hay quisqui que pueda durar ese tiempo Robinson, en vez de variar de protagonistas, apuesta por mantener los mismos sometiéndoles a un tratamiento de inmortalidad que se saca de la manga. De esa forma, a parte de facilitar el trabajo del lector para seguir la historia (es más cómodo seguir a una troup conocida que no a un batallón que cambia de libro en libro), se pueda ver cómo evoluciona la sociedad, economía, tecnología, políticia,... con un referente nítido que apenas cambia del comienzo del segundo libro hasta el final. Una herramienta narrativa útil y a la que saca partido. Lo que no quita para que el tercer volumen sea un tostón insufrible (je je; otros piensan lo mismo desde las primeras cien páginas)

sáb. sept. 03, 06:14:00 p. m. 2005  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

Esa debe de ser una tecnica muy usada por Robinson por que en su bestseller "Tiempo de arroz y de sal" hace algo parecido, solo que esta vez con la reencarnacion. En cualquier caso me parecen trucos un tanto baratos para poder situar a sus protagonistas a lo largo del tiempo y de ahi que solo tangencialmente toquen el tema de la autentica inmortalidad.

sáb. sept. 10, 01:44:00 a. m. 2005  

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