lunes, septiembre 25, 2006

"Dune" de Frank Herbert y "Los Elixires del Diablo" de E. T. A. Hoffman: una curiosa coincidencia.

La verdad es que, a priori, no se me ocurren dos autores más dispares que Hoffman y Herbert. El alemán, uno de los grandes clásicos del cuento de terror romántico de principios del XIX, y el estadounidense, un buen ejemplo de la ciencia ficción de mediados del siglo XX. Y en cuanto a sus obras, pues más de lo mismo. “Dune” y “Los elixires del diablo” son dos libros que se parecen tanto como un huevo a una castaña, Space Opera épica el primero, novelón gótico de la variante religiosa el segundo.
Y, sin embargo, hay una similitud tan grande en el primer capítulo de ambas obras que cuando lo descubrí tuve que releerlo varias veces para darme cuenta de que no estaba soñando.
Refresquemos la memoria. El inicio de “Dune” es, creo yo, un clásico, el joven Paul Atreides está durmiendo cuando es despertado por su madre que ha irrumpido en su habitación con una Reverenda Madre de la Benne Geserit, recordemos, una especie de orden religiosa femenina que persigue la creación del Kwisetz Haderach, el macho que posea los poderes de presciencia de su orden y que se convierta en un mesías destinado a redimir la galaxia. Su madre cree que su hijo puede encarnar dicho ser y la Reverenda Madre decide que pase la prueba del Gom Jabbar: obliga a Paul a meter su mano en una caja que estimula de forma extremadamente dolorosa sus terminaciones nerviosas y le coloca en el cuello una aguja impregnada de veneno, si saca la mano le clavará la aguja y morirá. Obviamente, Paul sobrevive a la prueba.
Veamos lo que ocurre en “Los elixires del diablo”. Medardo es el último descendiente de una estirpe maldita de pecadores y réprobos condenada al infierno. Su madre cree que él es la última oportunidad que posee su familia para lograr la redención, debe consagrar su vida a la iglesia para de esa forma redimir los pecados de sus antepasados. Al inicio de la novela, Medardo también es despertado por su madre que, al igual que en “Dune” irrumpe en la habitación con la abadesa de un convento de monjas, un personaje poderoso que al conocer al joven decide protegerlo y ayudarle en su misión, en cierta forma, la visita de esta abadesa al joven Medado tiene un carácter de prueba, la monja quiere comprobar con sus propios ojos que el joven es digno de semejante destino. Al final de la visita, la abadesa abraza a Medardo con ternura y, sin querer, le clava en el cuello un grueso anillo provocándole una profunda herida y, en el futuro, una vistosa cicatriz en forma de cruz (cicatriz que jugará un papel determinante en otra parte de la novela).
Creo que las similitudes están a la vista de todos: Medardo y Paul Atreides tiene un destino similar, son “el emperador de todas las cosas” que diría Spinrad. El héroe arquetípico destinado a jugar un papel crucial; en ambos casos, y por deseo de sus autores, explícitamente mesiánico. Los dos están muy unidos a su madre y los dos son probados por una figura femenina mayor. Y en ambas pruebas se produce, o se puede producir, una herida en el cuello. Claro está, ahí acaban las similitudes, la evolución de ambos libros a partir de este punto es totalmente divergente, como ya he indicado.
Desde luego, mi intención no es acusar de plagio a Frank Herbert, ni mucho menos, pero si que me parece interesante intentar buscar una explicación a este fenómeno que vaya más allá de la mera coincidencia (cuya existencia personalmente descarto).
La explicación más sencilla es que Herbert conocía la obra de Hoffman. Este es un dato que desconozco (no soy tan fan de su figura) pero no me resulta inverosímil. Hoffman es un clásico con mayúsculas y es una de las grandes figuras de la literatura fantástica de todos los tiempos. Es cierto que la Space Opera y la novela gótica no tienen casi nada en común pero es más que posible que Herbert, por gusto o como parte de su formación como autor conociese la obra de Hoffman y tomase prestada de ella esta idea. O puede que simplemente al escribirla la imitase de una forma inconsciente. Como he dicho, esta es la explicación más sencilla.
Pero, es posible, que haya otra un poco más enrevesada. Tanto Herbert como Hoffman tienen como protagonista una figura mesiánica y puede que ambos hayan utilizado fuentes similares a la hora de tratar dicha figura. La mas probable es, evidentemente, el Nuevo Testamento donde aparece el mesías por excelencia y es significativo que tanto en Medardo como en Paul Atreides sus madres jueguen un papel fundamental, hasta cierto punto, calcado del de la Virgen María.
Lo que ya no tengo tan claro es donde encaja la otra figura, la de la presencia femenina religiosa que prueba al joven y le marca en el cuello. No tengo ni idea pero quizás exista algún mito clásico (griego probablemente o alguna versión apócrifa del Nuevo Testamento) de donde ambos autores hayan bebido. Desgraciadamente mis conocimientos al respecto son un tanto limitados pero si apareciese esa fuente sabríamos de donde han sacado ambos autores su inspiración.
Aunque, claro, igual esa fuente no existe y realmente Herbert (de una forma u otra) “copió” a Hoffman que se había inventado todo. No lo sé pero a mí, personalmente, me gustaría que fuese cierta la segunda teoría. Un capricho como otro cualquiera pero me encanta encontrar eslabones entre gente tan distante y que, en realidad, forma parte de una misma tradición aunque no lo parezca.

2 Comments:

Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Yo más bien creo que se debió inspirar en Hoffman. También puede ser una coincidencia, pero teniendo en cuenta que para Dune, Herbert se inspiró en multitud de fuentes, a mí no me extrañaría que viniese de Hoffman. De hecho, si conoces al autor -que yo no- podrías buscar alguna otra coincidencia.

Hace tiempo que estoy preparando un estudio sobre todas las influencias externas en Dune y ésta no la conocía.

mar. sept. 26, 01:14:00 p. m. 2006  
Blogger Iván Fernández Balbuena said...

La verdad que la influencia se acaba ahi y no creo que en el resto de la obra de Hoffman haya nada mas parecido a Herbeert, es por tanto un detalle menor y sin mucha importancia pero me ha llamado mucho la atencion. Puede que sea todo una coincidencia y lo mio una paja mental (para eso estan los blogs, para llenarlos de paja... mental) pero ¿y si realmente hay una conexion? Molaria.

mar. sept. 26, 09:30:00 p. m. 2006  

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